La nueva apariencia de Notre Dame quedó a la vista pública durante la visita final del presidente francés, Emmanuel Macron, a las obras de reconstrucción antes de la gran reapertura, el 7 de diciembre.
La reconstrucción, en la que han participado más de 2.000 trabajadores y 250 empresas a lo largo de estos cinco años, ha dejado la catedral mayoritariamente fiel a su configuración precedente, aunque se han hecho modificaciones para elevar los estándares de seguridad y poder evitar siniestros como el de 2019.