El Congreso Federal del PSOE, como decíamos, huele a podrido. Los hooligans de Sánchez como Montero y Cerdán son recompensados tras denunciar la “cacería” contra el PSOE y contra su gran líder. Pues esa es la única ponencia del cónclave socialista: insultar a los jueces, a los medios de comunicación y al PP por emprender esa “cacería”, por sacar a la luz la podredumbre de Ferraz y Moncloa. Como era de esperar, el líder socialista fue respaldado a la búlgara por el 90 por ciento de votos, entronizado como el caudillo del nuevo PSOE. Y también como suele, aprovechó el discurso de clausura de su partido para anunciar una decisión de Gobierno: la creación de una empresa pública de vivienda. Nadie, ni siquiera el presidente, cree que así se resolverá el problema de la vivienda en España. Pero se llevó una ovación que hizo retumbar Sevilla. Pues de eso se trataba.
Y así transcurrió el Congreso socialista. Nada nuevo bajo el sol. En medio del histerismo de sus adeptos, Sánchez cree haber puesto una pica en Flandes. Pero le ha salido el tiro por la culata, se ha puesto en evidencia y ha hecho el ridículo. Pues, la Justicia es tan implacable que terminará haciéndole pagar por sus corruptelas. Y por mucho que intente arremeter contra los tribunales, los medios de comunicación y el PP, él es el verdadero responsable de las tropelías de su mujer, su hermano, Koldo, Ábalos, Aldama, García Ortiz, Óscar López, su jefa de Gabinete y un largo e interminable etcétera. Ha quedado claro que el hombre que llegó a la Presidencia del Gobierno para luchar contra la corrupción ha hecho todo lo contrario y ahora chapotea más que nadie en esa corrupción. El cazador cazado.