Opinión

Los herederos de Qutb

Luis de la Corte Ibáñez | Domingo 23 de noviembre de 2008
“Antes de que Alá entregara su mensaje al profeta Mahoma, los hombres vivieron durante siglos en un estado de ignorancia (yahiliyya) que les condenaba a la oscuridad y el pecado. Hoy, como entonces, también son demasiados los hombres, musulmanes e infieles, que viven un nuevo paganismo que les mueve a usurpar la autoridad divina. La responsabilidad reside ante todo en la arrogancia y el intrusismo político y cultural de Occidente pero también en los gobernantes musulmanes apóstatas. Todo lo que en el mundo hay de aborrecible e impío es imputable a quienes vulneran el principio del tawhid, aquel que señala a Alá como único dios verdadero y exclusiva fuente de legitimidad política y de bondad moral. Por eso mismo el mundo y los hombres no tienen otra salvación que la de regresar a la senda marcada por el Profeta y sus primeros compañeros, los salaf; esto es, cancelar las leyes humanas y garantizar la absoluta primacía de las leyes divinas. Sin embargo, ese propósito no se alcanzará simplemente enseñando y rezando, ya que aquellos que usurpan la autoridad de Alá en la tierra no cederán en su postura a través de explicaciones y sermones. Por ese motivo el Profeta hubo de emprender el yihad contra los infieles tras sus primeros años de predicación y por esa misma causa los musulmanes tuvieron que enfrentarse después a los cruzados: para devolver a Alá lo que sólo a él pertenece, sabiendo que a quienes combaten en su nombre les aguardan las mayores recompensas”.

Hace aproximadamente cuarenta y tres años moría ejecutado por las autoridades egipcias Sayid Qutb, autor de los juicios reproducidos con alguna que otra licencia en el párrafo anterior y expuestos en su obra magna, Hitos del camino. Aunque parcialmente encubiertas o complementadas con un variado ramillete de argumentos victimistas circunstanciales, las ideas de Qutb han servido de inspiración a la mayoría de los líderes y grupos islamistas que han practicado el terror y la violencia durante las últimas décadas hasta nuestros días, dentro y fuera de Egipto. Así, por ejemplo, un tal Osama Bin Laden se familiarizó tempranamente con los libros y discursos de Sayid Qutb al recibir clases de su propio hermano, Mohamed Qutb, mientras realizaba sus estudios universitarios en la ciudad saudí de Yeda, allá por los años setenta del pasado siglo. Tampoco será por casualidad que uno de los autores de los atentados del 11-M dejase archivado en su ordenador una copia completa del libro más importante de Qutb.

Cuatro años después de producirse la masacre de Madrid el mensaje del intelectual egipcio sigue cautivando a un sector minoritario del mundo musulmán y ayudando así a perpetuar su herencia de horror y odio. Para recordárnoslo hace pocos días se ha celebrado en Madrid la que quizá haya sido la mejor edición de una serie de excelentes seminarios académicos sobre terrorismo que vienen siendo organizados desde hace siete años por la Fundación Ortega y Gasset y el Real Instituto Elcano, bajo la eficaz dirección del profesor Fernando Reinares. Las aportaciones realizadas en este marco por distintos expertos nacionales e internacionales confirman la continuidad de la amenaza yihadista (de la que por otro lado recibimos noticias casi a diario), con especial atención a lo que pueden denominarse sus tres epicentros principales: Irak, Afganistán-Pakistán y norte de África. Como viene ocurriendo desde hace varios años, estos tres escenarios alojan una nutrida militancia yihadista, estructuras bien organizadas y elevados niveles de violencia, con especial intensidad en Afganistán y algunas zonas tribales de Pakistán. Asimismo, la intensa presencia de grupos yihadistas constatada en esos tres enclaves aumentan el potencial de actividad terrorista en otros países y regiones distantes de formas diversas: sirven de estímulo a la radicalización, ofrecen oportunidades para la integración en estructuras yihadistas como la propia Al Qaida u otras grandes organizaciones afines y sirven de destino provisional para jóvenes aspirantes al “martirio” que sueñan con recibir el adiestramiento y los apoyos necesarios para cometer atentados al regresar a sus países de origen o residencia.

Asimismo, las informaciones ofrecidas en el seminario antes citado vienen a corroborar otros datos previamente disponibles sobre las vulnerabilidades que afectan a Europa y España. Para que el lector se haga una idea sobre la magnitud del problema bastaría con que echara un vistazo al informe sobre terrorismo recientemente elaborado por Europol a partir de evidencias aportadas por los distintos países miembros de la Unión Europea. En concreto, el estudio constata el arresto de 201 sospechosos de pertenecer a algún entramado yihadista sólo en 2007 junto al conocimiento de cuatro intentos fallidos de atentar en suelo europeo durante ese mismo año, dos de ellos ocurridos en el Reino Unido, y los otros dos en Alemania y Dinamarca respectivamente, todos destinados a causar el mayor número de víctimas civiles posibles. Además, Europol confirma que durante el año 2007 se incrementó significativamente la diseminación a través de internet de propaganda elaborada por Al Qaida, una parte de ella escrita en lenguas europeas, así como de amplia información técnica sobre como construir dispositivos explosivos y preparar atentados. Esta tendencia ha continuado durante el presente año.

Por su parte, España queda señalada por la agencia policial europea como uno de los tres países donde se han producido más arrestos a presuntos yihadistas, mayormente originarios del Magreb. Y es que, según datos expuestos en el último seminario dirigido por el profesor Reinares, nuestro país sigue siendo al mismo tiempo zona de tránsito o refugio para terroristas islamistas procedentes de otros países, base logística para el apoyo de la yihad global, campo abonado para el reclutamiento de jóvenes musulmanes radicales y potencial blanco de nuevos atentados terroristas. En este último sentido, a quienes aún insisten en interpretar los atentados de 2004 como una agresión excepcional e irrepetible únicamente vinculada a la guerra de Irak cabría invitarles a revisar las conclusiones derivadas de un riguroso estudio elaborado por la Fundación Athena Intelligence. En concreto, dicha investigación demuestra que España es uno de los países más frecuentemente señalados como enemigos en la propaganda yihadista producida ¡durante los últimos catorce años! Y lo más inquietante es que las dos principales causas con las que los yihadistas pretenden justificar su hostilidad hacia España no son coyunturales sino que proceden de dos rasgos permanentes atribuibles a nuestro país: su identificación con el mito de Al Andalus y la integración de Ceuta y Melilla bajo el Estado español en un régimen que los herederos de Qutb definen como una ocupación equivalente a la de Palestina. ¿No es para preocuparse?

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