Opinión

Los que tocan el piano

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 07 de diciembre de 2024

Marlaska, nuestro Ministro del Interior, parece estar empeñado en que “toquemos el piano”, o lo que es lo mismo que dentro de poco tengamos que poner nuestras huellas digitales al llegar a un hotel, residencia o piso turístico.

Me cuentan, seguro que es una invención, que a nuestro bendito Ministro del Interior, le vino la idea de someternos a un interrogatorio exhaustivo tras haber asistido a un pase privado de la película “Los que tocan el piano”, en la que nuestros excelentes actores Tony Leblanc, Conchita Velasco Alfredo Landa, Manolo Gómez Bur y José Sazatornil “Saza”,tenían que tocar el piano ante José Bodalo, el comisario socarrón que les hacía a los honores de tomar las huellas al ritmo del Do, Re, Mi , Fa, Sol, La y Si.

Por eso no me extrañaría que nuestro gobierno quisiera que, un día no muy lejano, se conviertan nuestras recepciones de hotel en una especie de comisarías, que lejos de buscar eficacia ciudadana se conviertan en una pesadilla para los viajeros y por ende para los millones de turistas que nos visitan todos los años.

La película escrita por Alfonso Pasó y José Luis Dibildos, fue dirigida por Javier Aguirre, y me cuentan que Franco, don Francisco, cuando la vio en pase privado en su sala del palacio de El Pardo, sonrió- él que saben no se reía- y dijo: “esto lo tiene que ver el ministro de la Gobernación”, que si no me equivoco era entonces Camilo Alonso Vega.

Así que miren ustedes por donde, otro titular de la cartera, nuestro Marlaska, nos quiere controlar todo, hasta las micciones que hagamos en el establecimiento hotelero nada más llegar, por si hay que hacer un análisis antidoping, y seguro que llegará el día, si las urnas no lo remedian, que tocaremos el piano, como en la película.

Son las cosas que se les ocurren a estos socialdemócratas de pacotilla que son capaces de invadir totalmente nuestra intimidad para tenernos totalmente controlados hasta el punto, imagínense ustedes, de, preguntar, por ejemplo, al Nuncio de Su Santidad en España al alojarse en hotel de una ciudad española: “¿quién le acompaña en su estancia?”, con la consiguiente crisis diplomática.

Colas cada vez más largas en las recepciones de nuestros hoteles. Enfado de los turistas españoles o extranjeros y empleados que recibirán con malas caras ante la acumulación de un trabajo propio de una policía de los antiguos países que malvivían en la Europa del Este bajo el régimen comunista.

Así que ya saben a “tocar el piano”, más pronto que tarde y en diferentes idiomas; “play de piano”,”jouer au piano”, “klavier spielen” y “suonare el pianoforte”.

Marlaska, toma nota.