El Barcelona deshizo las maletas en Sevilla este sábado para afianzarse en el liderato y presionar al Real Madrid. El pasado partes golearon en Mallorca y rompieron una mala racha de tres partidos seguidos sin ganar en LaLiga. Y lo que es más importante, en Palma recuperaron la intensidad y la chispa que les ha permitido volar en los primeros meses de la temporada. Así pues, llegaban al Villamarín con ese renacer anímico y con todo a favor, pues este Betis es más irregular que el de otros años (no gana en el torneo doméstico desde octubre y padece una falta de puntería notable).
Hansi Flick alineó a su mejor once de inicio. Era consciente de la importancia de este partido, la última salida liguera fuera de Montjüic del año y justo antes de recibir al Leganés y, sobre todo, al Atlético de Simeone. El entrenador alemán mando un mensaje a sus futbolistas con la alineación: había que ganar como fuera. Juntó a su centro del campo y ataque prioritarios, con Casadó y Pedri en el eje, Dani Olmo y Raphinha entre líneas, Lamine Yamal por la diestra y Robert Lewandowski arriba. El arsenal al completo.
Pero se encontró el técnico germano con su peor sospecha. Sus jugadores reprodujeron la temida falta de energía y concentración que expone a su estrategia del fuera de juego. Saltaron al verde demasiado relajados y casi lo pagaron. Antes del quinto minuto Lo Celso sacó un córner, el 'Chimy' Ávila lo peinó, Diego Llorente cabeceó y Raphinha despejó sobre la línea de gol. De inmediato, Ez Abde comenzó su festival a la espalda de Koundé y marró un mano a mano claro con Iñaki Peña. El meta azulgrana salvó a los suyos con una reacción providencial.
Estos sustos despertaron al favorito, que se adueñó de la pelota desde entonces y hasta el descanso. Negaron a los verdiblancos la posesión, desnaturalizándolos en parte, pero a los locales les bastaba con esperar en su campo y lanzarse en tromba al contragolpe, amenazando a la adelantada y desajustada línea defensiva 'culé'. En el 10 fue Vitor Roque el que desperdició un chut nítido en otra transición fabricada por los desmarques del regateador marroquí sobre Koundé. El brasileño lo intentó todo pero sigue sin reivindicarse como la perla traída a Europa desde el Athletico Paranaense.
Habían avisado los andaluces sin rematar y eso es una falencia grave cuando se compite contra un coloso. Aplicó control el Barça, con circulaciones horizontales que bajasen los humos a los locales, y a partir de ahí construyeron en estático hasta localizar la oportunidad de verticalizar. Los avances se afilaban más por el perfil de Lamine -entre otras cosas, por el sensacional marcaje de Ávila sobre Balde- y por ahí llegaron los intentos fallidos del juvenil y de Koundé, amén de un centro venenoso del lateral francés. El meta Vieites, que relevó a un André Silva lesionado en el calentamiento-, conjugó el peligro.
Raphinha viró al centro para desestabilizar y dar opciones en la mediapunta a un Pedri extraordinario. El canario limpió emboscadas con una naturalidad asombrosa y, además, filtró pases afilados por dentro. Para colmo, es uno de los mayores recuperadores de balones de la Liga. Tremendo su desempeño. Ese flujo de juego central permitió a Lamine rematar desviado en escorzo y a Dani Olmo descerrajar un cañonazo lejano que se fue cerca del larguero -minuto 26-. Aún así, no mostraban los visitantes su cara más brillante en la creación. No en vano, el primer tiempo se cerró con sólo dos tiros a puerta por bando. Eso sí, el marcador que condujo a los vestuarios fue un 0-1 que llevó la firma de Lewandowski. El atacante polaco empujó a las redes un centro de Koundé precedido de un pase de primeras maravilloso de Pedri. En una de las pocas jugadas aceleradas del conjunto barcelonés, hicieron diana, la 16ª liguera del rematador polaco.
La desventaja no le afectó a Manuel Pellegrini. El preparador chileno no realizó cambios en vestuarios y se limitó a convencer a sus muchachos de que podían ganar si aumentaban las revoluciones, como en los primeros cinco minutos del encuentro. Y el 'Ingeniero' paladeó los frutos de su charla en la reanudación, para regocijo de la tribuna. Los béticos volvieron al césped con ambición y agresividad, y a lomos de la quirúrgica visión de juego de Gio Lo Celso. El zurdo argentino se había erigido en la única mente lúcida que lanzaba balones a la espalda de los defensores catalanes y guiaría a sus compañeros hasta el empate. Los verdiblancos impusieron con celeridad un ritmo más exigente, tanto de pase como de pelea en los duelos. Su pujanza física maquilló las ausencias que arrastran (siguen en el dique seco piezas básicas como Johnny Cardoso, Pablo Fornals, Héctor Bellerín, Marc Roca o William Carvalho) y que se han traducido en discretos resultados en estas semanas. El pie de Lo Celso pintó una ofensiva dañina que abrió la espita con una falta lateral de seda, un despeje forzado de 'Lewy' y un testarazo que Altimina cruzó demasiado desde el área pequeña -minuto 51-.
Ésto era sólo el aperitivo de lo venidero. Ez Abde cabeceó fuera por poco un centro de Perraud; de inmediato, el marroquí se escapó de Koundé y centró atrás, Ávila conectó un zurdazo en el punto de penalti y Peña respondió con un paradón -minuto 54-; y Abde volvía a rematar fuera otra falta lateral sensacional de Lo Celso. El Barça no encontraba respuestas con la posesión ni con el rigor táctico. Flick trató de frenar la inercia dando entrada a los intensos Ferran Torres y Frenkie de Jong, pero no le salió bien. En el enésimo desmarque de ruptura, Vitor Roque se marchó sólo y el neerlandés recién entrado cometió penalti. El entrenador germano acabó expulsado por protestar mientras que el VAR validaba una pena máxima no señalada por el árbitro. De Jong pisó en el área al brasileño y Lo Celso instauró el 1-1 con un lanzamiento perfecto, fuerte y ajustado -minuto 68-.
El rosarino dejó su seña en el duelo y faltaba por aparecer el otro artista. Lamine Yamal no había despertado en todo el segundo acto, mas lo haría justo a tiempo. Ya con los intensos Gavi y Pau Víctor en cancha -se habían marchado los agotados Raphinha, Lewandowski y Pedri-, el Golden Boy se inventó un pase sublime cuando estaba rodeado de oponentes y Ferran Torres anotó a placer -minuto 82-. El VAR dio validez a un gol sospechoso de fuera de juego y encarriló un triunfo que se añadía a siete años seguidos de victorias azulgranas en el Villamarín. Sin embargo, con Isco dejando atrás siete meses de baja, en el minuto 94 Ruibal puso un centro bajo y Assane Diao lo desvió lo justo para que se colara por el segundo poste. Para premiar el desempeño del Betis y castigar a un Barcelona de nuevo guadianesco, que sólo tiró tres veces entre palos.