En la operación, que duró en torno de dos horas, se le drenó "el sangrado" detectado entre el cráneo y el cerebro, derivado de la caída que sufrió en casa el pasado 19 de octubre, según señalaron los médicos responsables del estado de salud del jefe de Estado.
"Se retiró el hematoma, ahora el cerebro está descomprimido; la función del cerebro está preservada" y "está libre de secuelas", señalaron los médicos del Hospital Sirio-Libanés, donde permanecerá ingresado "probablemente" hasta el lunes de la próxima semana.
No obstante, permanecerá en la unidad de cuidados intensivos las próximas 48 horas "por precaución" antes de subir a planta.
"Lo importante es que no tuvo lesión en el cerebro" y "el hematoma fue drenado totalmente", subrayaron los médicos.
El líder brasileño, de 79 años, acudió la noche del lunes a un centro médico en Brasilia tras sentir "un dolor de cabeza" y "malestar" y, tras realizarle una resonancia magnética, le fue detectada "una hemorragia intracraneal".
El jefe de Estado fue entonces trasladado de urgencia a la ciudad de São Paulo, donde pasó por el quirófano para drenarle el hematoma detectado en la cabeza. "La cirugía transcurrió sin problemas", señaló el centro médico.