Opinión

Quousque tandem, Pedro Sánchez...?

TRIBUNA

Gabriel Albendea | Sábado 14 de diciembre de 2024

Si, Pedro Sánchez, ¿hasta cuándo abusarás de la paciencia de la mayoría de los españoles que no te han votado?; puesto que es mentira, como todo lo que sale de tu boca, que hayas ganado “las elecciones municipales, autonómicas y generales”, como has dicho con un descaro inaudito.

Sartre, en ¿Qué es literatura?, obligaba a los prosistas al compromiso social y político, aunque ni siquiera soñaba con intentarlo entre la grey poética, sin argumentos convincentes. Dejando el asunto del compromiso poético-artístico, lo cierto es que hay situaciones sociopolíticas tan graves que obligan a escritores y periodistas con un mínimo de moralidad a enfrentarse a la mentira constante del Gobierno que está destrozando España y decir la verdad, no la verdad útil para el interés propio, sino la Verdad con mayúscula. Lo que Schopenhauer le decía en carta a Goethe acerca del filósofo habría que decírselo a los pseudoperiodistas apesebrados del PSOE, o sea, la nueva extrema izquierda. “El filósofo”- el periodista- “ha de ser como el Edipo de Sófocles, que sabiendo las consecuencias peligrosas de su búsqueda de la verdad, está dispuesto a afrontarlas”. Debiera asumir, por ejemplo, las palabras de Fichte: “Yo estoy llamado a dar testimonio de la verdad, estoy a sueldo suyo. Me he comprometido a hacerlo todo, a arriesgarlo todo, a sufrirlo todo por ella”. O también debiera de tener en su mesa de trabajo con letras de oro las palabras de F. Bacon: “El que no quiere pensar es un fanático y el que no se atreve es un cobarde”. Y lo dice antes del famoso “atrévete a pensar” de Kant, o sea, a buscar la verdad. El “atrévete” kantiano significa que antes que un problema intelectual el asunto de buscar y decir la verdad es una decisión moral, consejos estos que el mentiroso integral que es Sánchez recibirá con esa sonrisa nerviosa que delata su situación desesperada, que él resuelve diciendo que “el parlamento le importa un bledo”. Eso sólo lo dice un Dictador.

Lo cierto es que la situación sociopolítica española se ha deteriorado tanto que es buen momento para insistir en ello con motivo del pasado día de la Constitución, que no es verdad que cumpla cuarenta y seis años, simplemente porque ni Sánchez ni su Gobierno la han cumplido en seis años ni tienen ninguna intención de hacerlo, al parecer. Hay

muchos ejemplos, pero basta la Ley de Amnistía para verlo, las leyes de Memoria histórica y democrática que rompen con una Constitución cuyo objetivo era dar fe de la reconciliación de quienes ya estaban reconciliados y ahora quieren volver a enfrentar con la mentira a cuestas: que la República era una democracia, cuando procedió de un golpe de Estado, que ellos la defendieron, cuando dieron golpes de Estado contra ella y afirmaron que irían a la guerra civil, etc. etc .En fin, ¿Para qué discutir una cuestión que está ya tan documentada por los propios republicanos como Azaña y el famoso “no es esto, no es esto” de Ortega. Como Sánchez no tiene argumentos para defender la mentira de su gestión y disimular su corrupción y la de su gobierno, ahora quiere resucitar el franquismo y hacer cien actos para conmemorar su muerte y sus supuestas víctimas , sin que le importen las 230 víctimas de su pésima gestión de la Dana, ni los asesinos etarras de sus correligionarios, ni los siete mil asesinatos de curas y monjas en su maravillosa II República, que parece querer repetir, lo que indica la conocida calaña del sujeto, que por extrañas razones ha impedido que el Rey aparezca el día de la Constitución, cuando fue su padre el que la trajo junto al harakiri de las Cortes franquistas, no socialistas ni comunistas, casi inexistentes, pese a que había muchos profesores universitarios comunistas sin que nadie se metiera con ellos.

Y es que seguirá siendo un problema gordo para España el hecho de que el nuevo Frente Popular, avalado por Zapatero y Sánchez, se empeñe en no reconocer que perdió la guerra civil, iniciada por ese Frente, y trate de reescribir la historia con leyes y todo como si la hubieran ganado y fueran los buenos de la película. Al parecer, aún no se han enterado de que la historia la escriben los que ganan las guerras y no los que las pierden, por mucho que se empeñen en reescribirla. Si no fuera así, tendríamos una evolución y una historia humanas al revés, cosa realmente extraña. Por poner sólo un ejemplo, los alemanes perdieron la II guerra mundial y no se les ocurrió decir que ellos eran los buenos y los otros los malos, sino que además tienen un museo para confesar y exponer sus crímenes, cosa que no han hecho los comunistas con millones de muertos a la espalda. Y ya que el Frente Popular, que perdió la guerra como los alemanes, no tiene un museo para describir las barbaridades que hicieron en la República y en la

Guerra Civil, sino que quieren encima destruir el símbolo de los que la ganaron y también símbolo de reconciliación, el Valle de los Caídos, propongo a la derecha, cuando gobierne, que proyecte un museo de los horrores que cometió el tal Frente Popular y sólo renuncie a ello si la extrema izquierda sanchista o renovada se compromete a dejar en paz el Valle de los Caídos y a no mentir más acerca de la guerra civil y el franquismo. Al fin y al cabo, por más que repitan el cuento, eso no les va a servir para ganar elecciones, porque la gente no es tonta. Más aún cuando Franco es el seguro al que acude Sánchez cuando se ve cercado por la corrupción, como es el caso presente. Hay contertulios que opinan que puesto que lo que quiere el Presidente es la polarización social, lo mejor es no contradecirle. Absurdo, porque eso equivaldría a rendirse y dar por buenas sus mentiras y su palabrería huera con la que intenta nadar en el charco de la corrupción y de la que es maestra la extrema izquierda: progresismo fatuo; feminismo radical ignorante del “sólo sí es sí”, que ha sacado a la calle a violadores, que no entiende la diferencia entre naturaleza y cultura, que pretende corregir a la RAE con sus propuestas gramaticales aberrantes; pedagogía perturbadora para la infancia; lawfare contra la justicia; asesinato de niños por ley; ridículas palabrejas que ocultan su desnudez intelectual: fango, bulos, extremaderecha o derechaextrema”,cuando “el verdadero bulo es usted”(Feijóo).

Las mentiras de Pedro Sánchez son de tal calibre antidemocrático que todos los periodistas que presuman de tales debieran salir en tromba a decir: un presidente del Gobierno no puede mentir a todas horas sin ninguna consecuencia, de modo que la mentira grave de un aspirante político debe introducirse en el C.P., con lo cual Sánchez no sólo sería un Presidente ilegítimo, como lo es, sino también ilegal y delincuente. Suficiente además, para que sus correligionarios europeos no le nombraran Presidente de la Internacional socialista. ¿Socialista? ¿Aún no se han enterado que el PSOE sanchista es la extrema izquierda española y por eso ha desaparecido Podemos, Sumar y demás, incluso puede que el separatismo, pues está dando los pasos para sustituirlo con esa España confederal con la que sueña? Europa, pues para eso España pertenece a Europa, tiene que evitar que Sánchez se convierta en un Maduro, ya que está dando los pasos para ello, cercenando la división de poderes y ocupando todas las

Instituciones. Pues ya está demasiado claro que a Sánchez no le importan un bledo ni la Constitución ni la Democracia, ni España, ni tampoco Europa, sino sólo él mismo al que adora. Y para gloria suya acaba de celebrar el Congreso de sus apesebrados dirigentes. Y eso está hasta diagnosticado por la psiquiatría como sociopatía y trastorno narcisista de la personalidad.