El Atlético de Madrid dio este domingo otro paso adelante. Derrotó al Getafe en el Metropolitano para concretar su undécima victoria seguida, una racha que no tiene par en la élite del Viejo Continente y que le ha colocado ya en el coliderato provisional de LaLiga. La excelencia defensiva se ha convertido en la prioridad absoluta de un equipo que puede brillar más o menos en ataque. Esta tarde compitieron con menos intensidad que de costumbre y la creatividad no llegó a tocar techo, aunque sólo concedieron dos remates a portería. Esa solidez atrás ha propulsado la candidatura de los colchoneros hasta límites desconocidos. Sea como fuere, han llegado a la Navidad en plenitud. El objetivo del pasado verano, en el que gastaron más que nadie en España, está completado.
Venían los rojiblancos de disfrutar en Liga de Campeones, en la visita del débil Slovan de Bratislava. Además, en el horizonte figura el duelo del próximo fin de semana en Montjuic contra el Barcelona. Ese contexto puede aclarar los motivos por los que el once preparado por Diego Pablo Simeone no rindió con la energía y tensión competitiva familiar de inicio. Colocó el argentino su alineación preferida en este tramo de temporada, con Koke en el banquillo y sin más variantes que la inclusión de Samuel Lino por Gallagher en el perfil izquierdo. Todo lo demás es lo mejor que tiene, con Javi Galán y Marcos Llorente en los laterales, y Barrios y Rodrigo de Paul en el eje. Este último sigue ejerciendo de comandante, al fin, como hace en la 'Albiceleste'.
Acumuló imprecisiones en el primer tiempo el conjunto favorito y ésto, sumado al ritmo bajo de pase y al escaso desequilibrio, otorgó a los visitantes una comodidad que rimaba con su plan. Porque el sistema de José Bordalás quería resistir hasta el descanso o, en todo caso, mantener un resultado corto hasta la conclusión que le permitiese buscar la gloria en el desenlace. No corren buenos tiempos para los getafenses, que empezaron esta jornada con sólo dos puntos de margen con respecto a los puestos de descenso a Segunda. El agujero que el pasado mercado le dejó en la delantera y la lesión de Borja Mayoral han configurado un erial ofensivo que les ha uniformado como el equipo menos goleador de Primera. Así va a ser complicado sobrevivir, por lo que en eventos como éste deciden atrincherarse y esperar.
En ese escenario le faltó al Atlético celeridad en la circulación de balón. Samuel Lino avisó con dos remates fallidos en los minutos 12 y 17, pero no levanta el vuelo el regateador y sus compañeros tampoco aceleraron. Les costaba mucho participar por dentro a Griezmann y a Julián Álvarez. Ambos están resplandeciendo pero puede que estén sintiendo algo de cansancio a estas alturas de calendario y no pudieron dar soluciones entre líneas. El repliegue 'azulón', con el defensor Djené sumado al centro del campo, taponó con éxito los pasillos centrales y apenas padeció. David Soria no hubo de intervenir más que en un intento de Julián, en el minuto 40. Antes lo habían probado sin puntería De Paul y Giuliano -en un testarazo desatinado con todo a favor-.
El 'Cholo' leyó la densidad de sus muchachos y metió mano en el intermedio. Dejó en los camarines a Lino para introducir los centímetros de Sorloth. Y antes del minuto 65 ya había sentado a Marcos Llorente -muy tímido-, Giuliano -gris- y a Griezmann. Con media hora por delante suplió al astro francés para incluir al hambriento Koke. El Getafe había encarado la reanudación con más ambición y estaba discutiendo la iniciativa, llegando a cabecear Christantus Uche cerca del larguero, por lo que el estratega argentino optó por recuperar el cuero sacrificando a su mejor atacante. La idea pasaba por controlar y por amenazar desde los costados con centros laterales hacia el espigado noruego. Y la fórmula le daría réditos en el minuto 69, cuando Nahuel Molina pintó un centro maravilloso y Sorloth cruzó un cabezazo sensacional que se coló pegado al palo.
La diana premió a la subida de intensidad que habían acometido los colchoneros y les ahorró mucha incertidumbre en un desenlace en el que los sureños buscaron el empate con decisión. Asumió las riendas del respingo postrero Luis Milla Jr., con un par de acciones amenazantes -una falta directa desde la frontal en el descuento, la más destacada-, y un centro peligroso de Iglesias sacó del sopor a Oblak. Sin embargo, los 'azulones' no llegaron a la orilla. Bordalás ha denunciado que la ausencia de incorporaciones les puede dejar al borde del precipicio y su vaticinio se está cumpliendo. En esta ocasión salió con dos canteranos juveniles en los extremos de la medular. Los valiosos triunfos precedentes frente a Valladolid y Espanyol les han dado aire, pero el curso se les puede hacer muy largo.
En la trinchera local se respira con menos agonía. El fichaje rojiblanco menos aclimatado apareció en esta fecha para alimentar la candidatura de su club, en una loa a la amplitud de la plantilla actual de la que disfrutan unos 'atléticos' que hace un mes miraban a la cima liguera con 10 puntos de desventaja. Ahora se han encaramado a ella y a ver quién les baja de ahí. La mejor noticia de esta racha triunfal reside en que también ganan cuando no juegan del todo bien. Éste es un síntoma maravilloso para una tribuna que sueña de nuevo con los Cielos y para un entrenador que se reivindica con tozudez.