Cultura

El Prado dignifica las esculturas de los Leoni ubicándolas en la Galería Central

(Foto: Museo del Prado).

DINASTÍA HABSBURGO

E.I. | Miércoles 18 de diciembre de 2024

Las esculturas en bronce y mármol de la emperatriz Isabel de Portugal, la reina María de Hungría, Carlos V y Felipe II, realizadas en los talleres de Leone (1509-1590) y Pompeo Leoni (h. 1533-1608), los más importantes e influyentes de su época al servicio de la Corte española, han sido reubicadas en el Museo del Prado para ser contempladas a partir de ahora en la Galería Central.

Con su reubicación, el Prado busca devolver a estas cinco esculturas su gran simbolismo en el contexto del retrato dinástico de los Habsburgo al tiempo que mejora sus condiciones de exposición, al estar situadas a una altura que permite disfrutar los detalles de su factura.

Leone (1509-1590) y Pompeo Leoni (h. 1533-1608) fueron afamados escultores milaneses que trabajaron para la Corte española, y autores de uno de los grupos más
icónicos del panorama artístico del aquel momento. "La alta calidad técnica y formal de diversos retratos de la familia del emperador Carlos V se sitúa en uno de los
estadios más elevados de excelencia artística de lo que se estaba llevando a cabo en la escultura europea del siglo XVI", explica el museo.

Con una función conmemorativa, que buscaba perpetuar el linaje y la fama a través de la representación plástica, las esculturas suponen un verdadero alarde no sólo en
su mismo concepto compositivo, derivado de los consagrados modelos grecolatinos, sino en un esmerado acabado, de extraordinaria minuciosidad, propia de un trabajo
de orfebrería.

El origen de las tres representaciones en bronce de cuerpo enero con las imágenes de la emperatriz Isabel, su hijo el rey Felipe II y su tía María de Hungría está en la galería de retratos que María, hermana del emperador proyectaba para su castillo de Binche, en las inmediaciones de Bruselas y que tenía su inspiración en el ambicioso programa dinástico que rodeaba el sepulcro del emperador Maximiliano de Habsburgo en Innsbruck, que todavía hoy se conserva in situ.

Pero a su lado, obras de extraordinario valor como el busto en bronce de Carlos V, utilizando en su base tipologías derivadas del mundo clásico o la escultura en mármol de cuerpo entero del mismo monarca, armado, con manto y con el símbolo del águila como si se tratara de un emperador romano, son la expresión más acabada de un exquisito encargo.

"La nueva ubicación de estas obras en la Galería Central del museo, en las proximidades de la obra de pintores tan sobresalientes como Tiziano -que sirvieron de igual modo y en las mismas coordenadas espacio-temporales a la difusión de la imagen de la familia real-, contribuye a establecer un juego enriquecedor entre la pintura y la escultura, colocadas en un mismo plano para evocar el contexto en que se alumbraron y valorar la íntima vinculación iconográfica, de indumentaria, y simbólica".

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