Opinión

Sobre el compromiso público

Enrique Aguilar | Miércoles 06 de febrero de 2008
Un mal extendido en la sociedad contemporánea es la llamada apatía o desafección pública. Se trata de un hecho que afecta por igual, aunque por razones diversas, a democracias ya consolidadas como a aquellas que todavía presentan bajos índices de desarrollo y de calidad institucional.

Algunos autores, como la siempre brillante Helena Béjar, piensan que esa confianza que se ha alienado del Estado y los partidos políticos fue absorbida por el voluntariado. Aun así, sostienen también, los valores que esta "nueva filantropía" promueve podrían ser indicativos de una participación ciudadana que renace, a la que indirectamente contribuirían.

Lamento ser más escéptico al respecto. Los vínculos asociativos no suponen necesariamente virtudes democráticas. Pero algo es algo, convengamos. Y si solidaridad no es lo mismo que buena ciudadanía, al menos es un antídoto contra el egoísmo, vicio que a la larga, como sabía Tocqueville, deseca el germen de todas las virtudes, incluidas las públicas.

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