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Mbappé explica cuál fue el momento clave de su mejoría en el Real Madrid: "Me di cuenta que tenía que dar el máximo"

(Foto: EFE).

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M. Jones | Domingo 22 de diciembre de 2024
El delantero francés ha terminado bien el año y ha precisado el partido que ha supuesto el punto de inflexión.

Kylian Mbappé parece haber despertado. El delantero francés ha cerrado 2024 como los aficionados del Real Madrid querrían que hubiera jugado desde su llegada en verano. Las sensaciones son otras para un atacante que posee el potencial para ganar un Balón de Oro y que este año no ha entrado ni en el podio de la votación para dicho galardón -acabó sexto clasificado-. Le ha costado un mundo adaptarse a Chamartín pero en estas semanas ha remontado y se le nota.

Valga este marco estadístico para comprender su evolución: en el último mes ha marcado seis de los 14 goles que ha anotado este curso. Además, ha afinado su ratio de acierto en cuanto a la puntería. En el presente compite con una frescura que contrasta con el bloqueo y la ausencia de confianza que le atenazaron jornada tras jornada antes de diciembre. Sus discretas actuaciones ante el Barcelona, el Milan, el Liverpool y el Athletic confirmaron que algo no andaba bien.

Desde su llegada se ha quedado sin marcar en 11 partidos, un hecho antagónico con la inercia que ha mantenido desde que irrumpiera como un ciclón en el profesionalismo. En su presentación como futbolista merengue avisó de la importancia de conocer a sus compañeros, como si se temiera una dificultad áspera para comprender los automatismos de sus colegas de ataque. La realidad es que eso es lo que ha terminado pasando, con el delantero parisino tensionado y fallón de cara a portería.

Carlo Ancelotti le ha mantenido siempre con el estatus de estrella, al igual que toda la plantilla madridista. Sabían que merecía la pena esperar a la correcta aclimatación de este fenómeno galo capaz de firmar un triplete en la final de un Mundial. El técnico italiano y los pesos pesados del vestuario repetían que era cuestión de tiempo. Veían en los entrenamientos el perfil devastador del estelar fichaje. Pues bien, este sábado 'Carletto' proclamó con una sonrisa lo siguiente: "El proceso de adaptación de Kylian ha terminado".

Pronunció estas palabras el transalpino justo después de que Mbappé hubiese anotado en la Copa Intercontinental. Abrió el marcador en Doha contra el Pachuca. Curiosamente, a pesar de las dudas arrastradas en su rendimiento ha marcado en las dos finales que ha jugado en el Madrid (sentenció la Supercopa de Europa). Esa eficacia en las citas con un trofeo en juego es la pincelada que esperanzaba al madridismo antes de que el atacante francés se soltara al fin. La eclosión ha llegado justo a tiempo antes de Navidad para resolver algunos problemas del equipo, como en el crucial viaje a Bérgamo.

Este domingo abrió la lata en la recepción al Sevilla con uno de los goles con los que sueña el aficionado merengue. Sin el sancionado Vinicius le tocaba liderar y lo hizo. Además entregó una magnífica asistencia a Brahim Díaz. La finura del ataque capitalino se multiplica con él en sintonía. Lo muestran los cuatro partidos precedentes en los que la ofensiva madrileña marcó 12 tantos en sólo 24 tiros a puerta. Pero, ¿cuándo y por qué ha cambiado el juego de Mbappé?

El penalti de Bilbao que le cambió la mente

El protagonista lo ha reconocido esta noche ante los micrófonos de la televisión oficial del club madridista. "El partido de Bilbao me hizo buenas cosas porque yo toqué fondo, fallé un penalti y fue el momento de ver que tengo que dar el máximo por esta camiseta y jugar con personalidad", ha explicado. En San Mamés, el cuatro de diciembre, fue superado por Vivian y falló una pena máxima decisiva ante Aguirrezabala. Este error se unía al penalti marrado días antes del Anfield. El contexto se había vuelto preocupante.

Todavía en territorio vizcaíno, en medio de la digestión de otro fracaso inesperado, tuvo una suerte de revelación. Se había hecho demasiado pequeño en su llegada al club con el que soñaba desde niño. Usó sus redes sociales por vez primera en mucho tiempo para lanzar un mensaje. "Mal resultado. Un gran error en un partido en el que cada detalle cuenta. Asumo toda la responsabilidad. Es un momento difícil, pero es el mejor momento para cambiar esta situación y demostrar quién soy", escribió entonces. Y ha trascendido que en el camarín del templo vasco habló de forma individual con las 'vacas sagradas' de la plantilla para exponerles sus disculpas y su determinación para comandar el proyecto.

Desde entonces ha encadenado golazos en Girona y contra el Atalanta y el Sevilla. Corriendo al espacio con su frenética velocidad y definiendo con clase, rompiendo marcas con su electricidad de movimiento o conectando cañonazos desde media distancia. Ha desparramado en esta conclusión del año parte del repertorio que le convirtió en el favorito para tomar el relevo de la hegemonía que establecieron Cristiano Ronaldo y Lionel Messi en este deporte. "Pienso que ahora nos conocemos mejor porque cuando llegué el equipo cambió muchas cosas. Ahora, como ha dicho el míster, la adaptación se ha acabado, me siento muy bien en el equipo y se puede ver en el campo que juego mejor con los otros y que todo el equipo juega mucho mejor", concluyó en esta fecha. Con aires renovados.

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