Con exquisito cuidado, investigadores estadounidenses matizan que han encontrado una asociación entre el riesgo de problemas de memoria en personas de raza blanca y el cadmio, que se encuentra en el aire, el agua y el suelo así como en algunos alimentos. La exposición a este metal pesado no afecta a las personas de raza negra.
En un innovador trabajo de cohorte prospectivo, que aparece en Neurology, órgano oficial de la Academia Estadounidense de Neurología, los autores examinaron en un total de 2.172 personas si las habilidades de pensamiento y memoria estaban asociadas con la exposición al cadmio al analizarlo en orina.
No encontraron ninguna asociación cuando analizaron al grupo en su conjunto. Sin embargo, al estudiar a las personas negras y blancas por separado, descubrieron que este metal pesado puede relacionarse con la aparición de problemas en las habilidades de pensamiento y memoria en las personas de raza blanca. El estudio no encontró esa asociación en las personas de raza negra.
Los autores hacen hincapié en que su estudio “no prueba que el cadmio cause problemas de memoria en las personas blancas; solo muestra una asociación”.
Es bien sabido que el cadmio es un metal pesado altamente tóxico que entra en el organismo principalmente a través del tabaquismo y del aire y alimentos contaminados. Se libera al medio ambiente a través de actividades industriales y agrícolas.
El doctor Liping Lu, de la Universidad de Columbia y principal autor del estudio, señala que “dada la alta incidencia y el alto costo que tiene la demencia para las familias y para la sociedad, es importante identificar los factores de riesgo de los problemas cognitivos tempranos que podrían verse afectados por cambios en el comportamiento de las personas o en la sociedad”.
En este estudio participaron 2.172 voluntarios con una edad media de 64 años y sin problemas de memoria o de razonamiento. El 39 % de los participantes eran de raza negra y el 61%, de raza blanca. Al comienzo del estudio se analizaron los niveles de cadmio en la orina. Después se sometieron a pruebas de razonamiento y de memoria todos los años y se les hizo un seguimiento durante una media de 10 años.
Durante ese tiempo, 195 personas desarrollaron deterioro cognitivo. Cuando los investigadores analizaron el grupo en general, no encontraron ninguna asociación entre los niveles de cadmio y el deterioro cognitivo. Sin embargo, cuando estudiaron a voluntarios negros y blancos por separado, descubrieron que las personas blancas con altos niveles de cadmio tenían más probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo. No encontraron ninguna asociación en las personas negras.
Al dividir a los participantes en dos grupos según los niveles de cadmio, las personas blancas con niveles altos tenían el doble de probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo que aquellas con niveles bajos, incluso después de ajustar otros factores que podrían afectar el deterioro cognitivo, como la actividad física, el consumo de alcohol y la educación.
El 9,2% de los voluntarios con niveles altos desarrollaron problemas de pensamiento y memoria, en comparación con el 6,7 % de las personas con niveles bajos.
En este sentido, para el doctor Lu, una explicación de la diferencia entre personas blancas y negras podría ser el tabaquismo. Después de dividir a los participantes en tres grupos según los niveles de cadmio, los investigadores descubrieron que las personas blancas en el nivel más alto fumaban un promedio de 23 paquetes-año en comparación con los nueve de las personas negras en el nivel más alto.
Los paquetes-año son una forma de medir el tabaquismo a lo largo del tiempo. Se determina multiplicando el número de paquetes fumados por día por el número de años fumados. Entonces, 23 paquetes-año equivalen a un paquete al día durante 23 años, o dos paquetes al día durante 11,5 años, por ejemplo.
No obstante, en opinión de este investigador “estos resultados deben confirmarse con estudios que midan los niveles de cadmio a lo largo del tiempo, incluyan a más personas y hagan un seguimiento de las personas durante un período más prolongado”.
Una limitación del estudio fue que los niveles de cadmio en la orina se analizaron solo al comienzo y la exposición puede haber cambiado con el tiempo, según estos investigadores.
Como explican desde el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, el cadmio es un elemento natural que se encuentra en la corteza terrestre. Todos los suelos y las rocas, entre ellos el carbón y los fertilizantes minerales, contienen cadmio.
La mayor parte de este metal pesado que se utiliza en Estados Unidos se extrae durante la producción de otros metales tales como zinc, plomo y cobre. El cadmio no se corroe con facilidad y se ha usado para fabricar baterías, pigmentos, revestimientos de metal y plásticos.
La exposición al cadmio ocurre en su mayoría en los lugares de trabajo donde se fabrican productos con este metal: inhalación del polvo y gases, e ingestión accidental de polvo de las manos, cigarrillos o alimentos contaminados.
En la población general, se produce al respirar humo de tabaco o consumir alimentos contaminados, que es la fuente principal de exposición en no fumadores. La expansión de la industria de reciclado de baterías de níquel y cadmio (Ni-CD) es también una posible fuente de exposición.
Es factible encontrar cadmio en patés, mariscos, champiñones o algas secas, entre otros, porque a pesar de ser raro en el medio ambiente, se trata de uno de los metales tóxicos que más tendencia tiene a acumularse en los alimentos.
Los alimentos que más acumulan cadmio son generalmente los productos agrícolas, ya que se exponen al que absorben del suelo, el aire (aunque en menor medida) y al que adquieren de pesticidas que puedan contenerlo.
Si estos productos crecen bajo el suelo, como las patatas, las zanahorias, las remolachas, etc., tienen más probabilidades de acumular cadmio, y si, además, se trata de productos con un consumo muy elevado, obviamente el potencial es mayor. Este tipo de alimentos pueden contener entre 0,05-0,12 mg/cadmio/kg.
Los cereales como el trigo o el arroz contienen menos cadmio que los tubérculos, las legumbres, las semillas y las hortalizas de hoja (lechuga, espinaca, acelga…), pero es su consumo elevado lo que eleva el riesgo de acumularlo en el cuerpo.
Ya por último recordar que la Comisión Europea insta a los Estados miembros donde hay un consumo elevado de marisco entero a hacer recomendaciones de consumo debido al elevado contenido de este metal pesado en ciertas partes del animal.
Concretamente en España, además de consumir la parte blanca de los crustáceos tipo cangrejo (cuyo contenido máximo de cadmio sí que se establece en el Reglamento 1881/2006), también es típico el consumo de la cabeza de gambas y langostinos, entre otros, y el cuerpo de crustáceos braquiuros y anomuros -vulgarmente crustáceos tipo cangrejo– (como centollo, nécoras, buey de mar, cangrejo de mar, etc.). Estas partes contienen altos niveles de cadmio por ser el hepatopáncreas su principal reservorio.