Mala solución tiene el asunto. Washington puede tomar medidas muy gravosas económicamente para nuestra nación. Y las tomará si Pedro Sánchez se atreve a impedir que los barcos dirigidos a Israel con armamento para las guerras que el país israelí mantiene en el Próximo Oriente se tropiecen con la prohibición de recalar en puertos españoles.
La solución a muchos les parece sencilla. Y no lo es. Lo cuatro escaños de los que dispone Podemos en el Congreso de los Diputados resultan imprescindibles para que Pedro Sánchez conserve la frágil estabilidad política que le mantiene en el poder. Parecerá a algunos que comprometer la relación comercial de España con Estados Unidos por los cuatro votos de Podemos sería un despropósito y, sin embargo, son muchos los analistas que consideran probable el gran sacrificio económico y político que para España se producirá si Podemos continúa en su posición y el presidente del Gobierno ve cuestionada la poltrona presidencial en el palacio de la Moncloa.
Podemos lo sabe y, ante la inminente aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, el presidente del Gobierno se muestra dispuesto a atender el órdago podemita. La expectación política crece, las esperanzas menguan y se lanzan apuestas sobre qué hará Pedro Sánchez: atender los intereses de España o plegarse a las exigencias de Podemos.