El esperpento navideño de Joan Laporta ha llegado a su cumbre este sábado. LaLiga y la Federación Española de Fútbol (RFEF) han comunicado de manera conjunta que Dani Olmo y Pau Víctor no pueden jugar el resto de la temporada con el Barcelona. El motivo es nítido y el argumento contundente: el presidente del club azulgrana sabía desde agosto que debía lograr 60 millones de euros en ingresos extras para ampliar la inscripción de ambos jugadores y consiguió el dinero tres días antes del 31 de diciembre, fecha en la que se cerraba el plazo. Esa oda a la improvisación (marca de la casa del dirigente) provocó que los futbolistas fuesen desinscritos y a partir de ahí arrancó una ceremonia de la confusión instigada desde el palco del Camp Nou.
Trataron por todos los medios los directivos azulgranas de convencer al organismo presidido por Javier Tebas y el federativo para que estudiasen la documentación porque se trataba de un caso de "fuerza mayor". Explicaban en su alegación que el Barça había recibido el dinero el último día de plazo, pero al ser Nochevieja las entidades bancarias dejaban de funcionar hasta el día dos de enero. Desde esta argumentación proclamaron que no era culpa suya, que se trataba de una circunstancia ajena al buen hacer de la presidencia 'culé'. Pero no ha colado de ningún modo, dejando al dirigente catalán en un lugar muy comprometido de cara al vestuario, al entrenador (Hansi Flick ya le lanzó un dardo este viernes) y a una masa social que empieza a relativizar la propaganda triunfalista de su presidente.
Las razones de este estrepitoso naufragio son variados: los artículos 130.2 y 141.5 del Reglamento General de la RFEF impiden que un futbolista sea dado de baja e inscrito de nuevo en la misma temporada; Laporta ya 'engañó' a Tebas con las 'palancas' en estos años (aseguró que disponía de unos ingresos por el Barça Studios que no se han concretado nunca por el incumplimiento de la empresa patrocinadora Libero); y el recién nombrado presidente federativo, Rafael Louzán, no está por la labor de romper relaciones que LaLiga en esta nueva etapa que quiere instalar en la cúpula del fútbol español (por eso ha nombrado vicepresidentes al propio Tebas y al jefe del sindicato de futbolistas, David Aganzo). En el plan de Louzán no caben divisiones internas entre los gestores del balompié. La estabilidad y el proyecto común son prioritarios.
En este contexto se han despeñado una a una las declaraciones e informaciones salidas del club azulgrana en estas semanas. El pasado martes deslizaron que la RFEF les había dado una moratoria de tres días para tratar de inscribir a Olmo... y luego lo desmintieron ellos mismos. Y este mismo viernes Laporta envió un mensaje ilusionante para sus acólitos a través de WhatsApp. Decía lo siguiente: "La RFEF, habiendo escuchado los argumentos del FCB, comparte los mismos en cuanto que el art.130.2 Reglamento RFEF NO resulta de aplicación al caso Olmo y Pau Víctor, puesto que, en dicho caso la baja de dichos jugadores se ha producido, no por la voluntad del club (que es lo que prevé dicho artículo), sino por factores ajenos y contrarios a la voluntad del club. Es un hecho indiscutido que tanto el club como los jugadores quieren continuar en la plantilla FCB durante toda la temporada. Esta interpretación de la norma resulta coherente la evidente finalidad del artículo, que es precisamente favorecer la estabilidad de la composición de las plantillas de jugadores".
El humo se ha disuelto con tozudez. En la pasada noche filtró el Barça que LaLiga "una vez completada la revisión de la documentación enviada por el club los días 30 y 31", le ha concedido "la regla 1:1 del 'fair-play' financiero". Según su relato, esto significa que el conjunto catalán "deja de estar intervenido" y queda habilitado "para poder entrar en el mercado de contrataciones a partir de hoy con toda normalidad". Y subrayaron que entrar en la situación del 1:1 del control financiero "era necesario para la inscripción" de Olmo y Víctor, "que se pidió el pasado 30 de diciembre". Esto último contrasta con la versión de Tebas, que desmintió esta información con fuerza al manifestar que "LaLiga informa que a fecha de hoy, 31 de diciembre, el FC Barcelona no ha presentado ninguna alternativa que, atendiendo al cumplimento de la normativa de control económica de LaLiga, le permita inscribir ningún jugador a partir del próximo 2 de enero".
Laporta ha difundido una fe en la inscripción de Olmo tan inquebrantable como irreal. Tenía desde agosto para cumplir con los requisitos de LaLiga para ampliar las fichas de Olmo y Pau Víctor. Debía conseguir el dinero, aportar la documentación clara y bien especificada de la procedencia de esos ingresos, y presentar tanto la garantía de pago como una prueba de haber recibido parte del monto. Esperó al último día de plazo para juntarlo todo y esa estrategia cortoplacista le hundió. Días antes del final de año malvendió parte de los palcos VIP del Camp Nou -todavía no construidos, de modo que a un precio mucho menor que cuando esté terminada la obra- a un fondo catarí sin especificar. Con ese peculiar bagaje instó a LaLiga a atenderle, pero el organismo no se fía del dirigente azulgrana, así que le reclamó lo antes descrito con todo rigor y ahí pinchó el Barça.
Lo que siguió después se parece más a un sainete que a otra cosa. Desde la gerencia 'culé' se acumulaban las buenas sensaciones y la seguridad de que salvarían la situación, que obtendrían el quinto 'milagro' en cuatro años de mandato. Por 'milagro' se entiende la forma apresurada y rayana con lo ilegal con la que inscribieron, en su día y siempre a última hora, a Koundé, Gavi, Joao Félix y Joao Cancelo. Avanzaron las horas con un contraste absoluto entre la órbita de Laporta y el resto del planeta, con los clubes de LaLiga muy atentos a la actuación de Tebas. De hecho ya habían amenazado con ir a los tribunales para declarar la nulidad de la competición si rompían las reglas de todos para favorecer al Barça. Y en la noche de este viernes los barceloneses enviaron un correo electrónico a la federación, a la desesperada, suplicando por la emisión de dos licencias nuevas para Olmo y Pau Víctor.
No ha habido manera. La estratagema llegó fuera de plazo. Ahora le quedan a Laporta un par de caminos a seguir. El primero, elevar la batalla al Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) o a la justicia ordinaria, donde ya ha recibido dos negativas a sendas peticiones de medidas cautelares; y el segundo, dar explicaciones de por qué ha tardado cuatro años en equilibrar el Fair Play Financiero si, como dijo en septiembre, "no hemos llegado a la fórmula 1:1 (la del Fair Play Financiero) porque no hemos querido". El escenario indica que ha pagado cerca de 55 millones de euros por un jugador que ha jugado sólo cuatro meses y que incluyó en su contrato -previsor- una cláusula de libertad si no era inscrito en enero. No sólo eso, en el texto quedaba claro que si el fracaso en la gestión se daba, el club debía pagarle todo su sueldo hasta 2030 (el posible agujero en las cuentas azulgranas se calcula en 200 millones de euros). Olmo ha señalado que se quiere quedar, pero debe valorar si le merece la pena estar hasta agosto sin competir porque se le ha cerrado la puerta a jugar la Liga, la Liga de Campeones, la Copa del Rey y la Supercopa. Y quién sabe si la inactividad también le va a suponer perder su sitio en la selección española.
"La Comisión de Seguimiento del Convenio de Coordinación RFEF-LaLiga se ha reunido para abordar la solicitud de visado previo y tramitación de las licencias federativas de los jugadores D. Daniel Olmo Carvajal y D. Pau Víctor Delgado, cursadas por el FC Barcelona.
Tras cumplirse el 3 de enero de 2025 por parte del FCB los requisitos en materia de control económico de LaLiga, y una vez completada por parte del club la documentación pertinente, el Órgano de Validación de Presupuestos de LaLiga ha resuelto ampliar el Límite de Coste de Plantilla Deportiva del FC Barcelona desde la referida fecha.
En este sentido, habiendo sido solicitadas las licencias para los referidos jugadores por parte del FC Barcelona y tras análisis de la normativa federativa aplicable, la Comisión de Seguimiento está de acuerdo en no conceder el visado previo ni la licencia definitiva solicitada por el FC Barcelona para los jugadores D. Daniel Olmo Carvajal y D. Pau Víctor Delgado de acuerdo con la interpretación literal de los artículos 130.2 y 141.5 del Reglamento General de la RFEF que impiden que un jugador cuya licencia se cancele pueda, en el transcurso de la misma temporada, obtener licencia en el mismo equipo del club al que ya estuviera vinculado".