Opinión

LA PRUDENCIA DE RAJOY

Luis María ANSON | Martes 25 de noviembre de 2008
Aznar le puso la zancadilla a Mariano Rajoy el pasado fin de semana. El mamporro que se dio el presidente popular fue considerable. Se convirtió en la comidilla de los corrillos y los almuerzos de los centro-derechistas. Aznar manda mucho en el gran partido que lideró durante largos años. En mi canela fina de hoy en El Mundo me refería yo a este asunto para concluir que las rencillas internas del PP provocadas por la inoperancia marianita no debían trascender porque, hoy por hoy, Rajoy es el candidato popular y su erosión perjudica a un sector especialmente relevante de la sociedad española.

     La reacción de Génova ha sido prudente y sosegada. Hay que reconocerlo así si no se quiere perder la objetividad. Está claro que las palabras de Aznar han irritado profundamente tal vez porque se ha escocido una llaga que estaba abierta. Pero Mariano Rajoy ha reaccionado como la inteligencia aconsejaba, dando orden a su entorno para que no se produzcan réplicas ni debates.

     El frente anti-Rajoy en el PP crece por días y se acentuará si se contabilizan nuevas derrotas en las próximas convocatorias electorales. Rajoy conoce bien el peso de Aznar. Sabe que si el ex-presidente se alinea en el sector que hace frente a su liderazgo, la balanza se inclinaría en favor de los que sostienen que no se puede llegar con la fórmula marianita a las próximas generales.

     Las espadas se encendieron en alto. Pero Rajoy ha acertado al bajar la suya y eludir mientras pueda la contienda. Ni el partido, ni por supuesto él, tienen nada que ganar con la trifulca y la división.

TEMAS RELACIONADOS: