La objetividad exige reconocer el éxito a Alberto Núñez Feijóo cuando acierta. El líder del centro derecha está siendo objeto de numerosas críticas, no sólo las vertidas por el PSOE sanchista, también las que gimen desde el interior de su propio partido. Actúa demasiadas veces a la defensiva y en no pocas ocasiones pierde la iniciativa.
No ha sido así en el caso de Venezuela. El dictador Maduro resultó derrotado en las elecciones democráticas de forma clara e incuestionable. En lugar de reconocer el dictamen de las urnas, lo ha amañado todo para continuar albergado en su palacio presidencial, a pesar de que incluso dirigentes de extrema izquierda, como los presidentes de Chile y Colombia, se han revuelto frente a sus tropelías. No es un caso único el de Maduro. Pero sí especialmente significativo.
Feijóo se ha adelantado a un Gobierno sanchista con lazos enmascarados que le atan a Maduro, enredados todos por Rodríguez Zapatero. El líder del centro derecha español se ha enfrentado a las veleidades sanchistas y acertó al respaldar una manifestación popular que se convirtió en éxito de asistencia. Pronunció además un excelente discurso, en el que afirmó la obligación de actuar contra los dictadores vivos en lugar de enfrentarse con los dictadores muertos. Al analizar el sarcasmo de la guerra fría, Salvador de Madariaga subrayaba la necesidad de tomarle el pulso a la realidad en lugar de enmascararla con sutilezas y ambigüedades.
Y bien, Venezuela está regida por un tirano que perdió las elecciones. El reconocimiento de esta realidad obliga a los que defienden la democracia la adopción de una posición inequívoca de condena. Feijóo lo ha hecho. Y con brillantez. Resulta obligado reconocerlo así, precisamente cuando el sanchismo se inventa cien manifestaciones contra un dictador que murió en la cama hace cincuenta años. Bien, en consecuencia, por Feijóo, que abre la esperanza de que el año 2025 presencie España unas elecciones generales que nos saquen del despropósito de un Gobierno sostenido por veinte partidos contradictorios.