Opinión

Dividir es ganar

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 11 de enero de 2025

Es lo que desde hace años ciertos sectores por todos conocidos, están empeñados en nuestro país, porque saben que dividir es ganar, sobre todo cuando se trata de asuntos tan delicados como la religión.

Cada día estoy más sorprendido cuando oigo a “notables personajes” mostrarse entregados a los postulados de tal o cual hombre de la Iglesia en general y de la española en particular, sin que esos “notables personajes” sepan que las opiniones que expresan han sido ya muy bien cocinadas por otros “notables informadores” que están al servicio de esos hombres de Iglesia, que en la mayoría de los casos desconocen ese apoyo inquebrantable.

-“Yo soy de Munilla”- dice uno-“pues donde esté Cobo, que se quiten los demás”-apunta el otro. Y así hasta llegar incluso a las más altas esferas de la Iglesia Universal, con el Papa en el centro de la discusión, al que ahora incluso critican el haber puesto una mujer al frente de un importante Dicasterio Vaticano.

Pero es lo que vemos y vivimos en nuestro país, porque las decisiones políticas nos influyen de tal manera, que somos capaces de trasladar las mismas a todos los terrenos de la vida social, y lo que es más complicado hacernos creer que lo que siempre ha sido “normal” ahora es “anormal” y ver con buenos ojos a una vaca con el Corazón de Jesús.

Pero ya se sabe, y es un dicho antiguo, que los españoles siempre hemos ido detrás de los curas “con una vela o con un palo”. Menos mal que responsables de la Iglesia española, como el Presidente de la Conferencia Episcopal, Luís Argüello, que creo que conoció muy bien los postulados de la izquierda en su juventud, nos han vuelto a colocar en la realidad con una reflexión profunda sobre “Los retos actuales de la Iglesia española”. Y Argüello ha sido muy clarito: "En España, ya no se puede dar la conversión por supuesta, ni la transmisión de la fe, ni la iniciación cristiana. Ahí está nuestros grandes desafíos: la Iglesia es familia de familias, pero para ser familia de familias se precisa que estén. Frente al protagonismo excesivo de los clérigos y la pasividad de los laicos en la participación en los asuntos de la Iglesia y en el discernimiento para la toma de decisiones es necesario un aprendizaje constante y un compromiso de caminar juntos en los próximos años. Promover la comunión, no solo entre los obispos, sino también entre las diversas iglesias. Este es el camino que deseamos seguir".

Tomen nota todos esos que quieren dividir: “la Iglesia es familia de familias, pero para ser familia de familias se precisa que estén” y “promover la comunión”, es decir la unión, porque las “camarillas” y los que las proponen sobran, unas y otros.

O sea, como ya hemos dicho más de una vez: dejemos a los obispos es paz, que bastante tienen con apacentar un rebaño muy complicado con ovejas que se van y otras que entran o lo intentan tras las iniciativas de FRANCISCO.

No dividamos, sino que sumemos.