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La quinta vez en 14 años de carrera que Berlusconi se lanza a por el poder

Comicios anticipados

Miércoles 06 de febrero de 2008
Pese a ello, el alcalde de Roma, el progresista Walter Veltroni, y el líder del centro-derecha, Silvio Berlusconi,están dispuestos a entablar un duelo que, si logra convencer a los votantes, podría dar estabilidad al país, sea cual sea el ganador."Con gran pesar debo convocar a los italianos a las urnas sin que la reforma electoral haya sido aprobada", dijo el presidente de la República, Giorgio Napolitano, al hacer oficial el miércoles el decreto de disolución del Parlamento.

Esa decisión era obligada y esperada desde que el presidente del Senado, Franco Marini, le anunciase el fracaso de sus negociaciones para cerrar la crisis creada cuando el Senado votó en contra de una moción de confianza al gobierno del primer ministro de centro-izquierda, Romano Prodi. Pero dos semanas después, esa crisis ha terminado en la caída de la décimo quinta legislatura italiana, que empezó el 28 de abril de 2008. Esta pasará a la historia como la más corta de la República, tras arrebatar ese récord a las undécima y la duodécima legislaturas, que duraron unos 24 y 25 meses,
respectivamente.

En la primera, fueron los repetidos escándalos de la famosa "Corruptópolis" los que acabaron con ella, en 1994. La segunda terminó en 1996 por el decreto "salva-ladrones", porque favorecía el arresto domiciliario para los responsables de delitos de corrupción. La justicia fue también la piedra que hizo tropezar hace dos semanas al gobierno de Prodi. La mujer de Clemente Mastella, ministro de Justicia y líder de uno de los partidos de la coalición de gobierno, el Udeur, fue arrestada por su presunta implicación en un caso de corrupción.

Mastella dimitió y prometió retirar el apoyo a Prodi. Cumplió la promesa en la moción de confianza en el Senado y el gobierno cayó. El presidente de la República intentó hasta el último momento evitar la convocatoria de elecciones por considerar que lo más necesario para el país era "la reforma de la ley electoral". Pero todo ha sido inútil.

La oposición de centro-derecha se negó a cualquier tipo de acuerdo, haciendo así obligatorios los comicios anticipados. Berlusconi ha intentado aprovechar la ventaja de hasta 14 puntos que le conceden los últimos sondeos debido al descontento general por la actuación del gobierno de Prodi. Así, se irá a las urnas los días 13 y 14 de abril, según fijó el miércoles el consejo de ministros tras la disolución de las Cortes. En ambos días, un domingo y un lunes, según la tradición en Italia, se celebrarán también con toda probabilidad unas elecciones parciales provinciales y municipales. A su favor se ha decantado ya el gobierno dimisionario que, en los próximos días tomará una decisión al respecto.

En todo caso, Napolitano resaltó el miércoles cómo esos comicios "muy anticipados constituyen una anomalía respecto a la sucesión normal de las legislaturas y que pueden tener serias consecuencias sobre la gobernabilidad del país". Esta última, sin embargo, no necesita unas nuevas elecciones para estar amenazada, pues en peligro lleva ya al menos dos años, desde que se reformó el sistema electoral, convirtiéndose así en un híbrido entre proporcional y mayoritario, antes de que Berlusconi perdiera en las urnas en 2006 y ganase el centro-izquierda.

Puede que nada cambie
Ahora, visto que esa ley electoral no se ha cambiado, será difícil que los comicios de abril transformen el país. Los italianos parecen estar resignados a lo que les espera: repartir su voto entre unos 30 partidos que, después, se encargarán de "guisarse" inverosímiles alianzas y concesiones de todo tipo para formar gobierno. Pero contra este escepticismo se propone luchar el aún alcalde de Roma, Walter Veltroni, líder del Partido Democrático (PD), creado hace ni tan siquiera cinco meses a raíz de la unión de las dos grandes "almas" de la izquierda italiana, los Demócratas de Izquierda y la Margarita, herederos del ex Partido Comunista los primeros y centristas los segundos.

El propio Veltroni fue elegido líder del PD en diciembre, en las primeras elecciones primarias realizadas entre los votantes de la izquierda italiana, que le dieron un 76% de consensos. Ahora, con la fuerza de ese consenso y la de unos sondeos que le otorgan entre el 29 y el 35% de los sufragios, Veltroni confirmó el miércoles que su partido irá a las urnas solo, sin los otros aliados de la izquierda. "Es una opción valiente porque creemos que Italia necesita claridad", declaró el nuevo líder, que se propone ser el Barak Obama de los italianos adoptando ese lema del candidato demócrata estadounidense de "yes, we can", incluso en su inglés original.

El líder del PD se lanzará así a partir del 16 de febrero a una campaña por las 110 provincias de Italia pidiendo el voto para que su partido, en caso de victoria, pueda formar un gobierno compacto que no se caiga bajo el peso de excesivos aliados, como le sucedió a Prodi.

Veltroni confía para su victoria en el cambio generacional que a sus 50 años, él mismo respresenta respecto a su rival conservador, Berlusconi, que ya tiene 71. Este último, por su parte, debe hacer frente a la también excesiva confusión que reina en su Casa de las Libertades, el polo de centro-derecha que engloba a diez partidos dispares y también muy enfrentados entre sí. A estos se les podría unir además la Udeur, la causante de la caída del gobierno de Prodi, a cambio de los correpondientes favores y beneficios, incluido un nuevo cargo para la mujer de su líder. Las urnas tendrán la última palabra. Aunque vista la mentalidad y la ley electoral, se puede predecir que estará bien lejos del juego transparente y el gobierno de gran coalición con el que desde siempre sueñan los analistas italianos.

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