El Gobierno ha confirmado el nombramiento como presidente de Renfe de Álvaro Fernández Heredia, hasta ahora secretario general de Movilidad Sostenible, tras la salida de Raül Blanco, que cesa este mismo martes en virtud de un acuerdo pactado con el Ministerio de Transportes.
Fuentes de este Ministerio han confirmado a EFE que el Consejo de Ministros nombrará este martes a Fernández Heredia, de quien la semana pasada el ministro de Transportes, Óscar Puente, dijo que es un gestor "de campanillas" y "el mayor experto en la movilidad de viajeros". El nuevo presidente debe hacer frente a las dificultades en la operativa ferroviaria, derivadas de las averías en los nuevos Talgo, que entraron en servicio el pasado abril y cuyo último episodio se produjo el pasado 1 de enero, cuando un fallo en el software los mantuvo parados.
Asimismo, las obras en algunas de las grandes estaciones -como las de Chamartín y Atocha, en Madrid, y las de Sants, en Barcelona- han incidido en la actividad, tanto en cercanías como en alta velocidad.
Otro de los asuntos que deberá abordar el nuevo presidente es la internacionalización, con la que, según el Plan Estratégico de Renfe, prevé obtener en 2028 un 10 % de sus ingresos.
Aquí el principal escollo es Francia, donde la española lleva más de un año intentando llegar a París desde Barcelona, pero choca con las trabas de las autoridades francesas, que tampoco agilizan la homologación de los trenes.
En el haber de Blanco hay que computar los números de Renfe, ahora algo más saneados que años atrás: en 2024 se redujeron las pérdidas un 83 %, hasta los 20 millones de euros desde los 123,4 millones de un año antes; y el ebitda (resultado bruto de explotación) creció un 28 %, hasta 450 millones.