Cultura

El Teatro Real presenta una nueva producción de Eugenio Oneguin

CHAIKOVSKI

E.I. | Martes 14 de enero de 2025

El Teatro Real presentará, entre el 22 de enero y el 18 de febrero, 10 funciones de Eugenio Oneguin, de Piotr Ilich Chaikovski, en una nueva coproducción estrenada en 2020 en la Ópera de Oslo y presentada posteriormente en el Liceu de Barcelona, cosechando un gran éxito en ambos teatros.

Eugenio Oneguin es una novela introspectiva, reflexiva y confesional escrita íntegramente en verso por Alexandr Pushkin (1799-1837), con un narrador omnisciente, amigo del protagonista, que describe su corta y atribulada vida con una distancia crítica, analítica e irónica inspirada, en gran medida, en las peripecias vitales del propio escritor que, como el poeta Lenski en las páginas de su libro, moriría prematuramente en un duelo.

Cuando Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893) decidió componer una ópera sobre Eugenio Oneguin, la obra de Pushkin era ya venerada como un monumento de la literatura rusa, precursora de las grandes novelas de Gógol, Turguénev, Dostoievski o Tolstói. Con enorme respeto y admiración, el compositor utiliza en el libreto fragmentos literales de la obra, omite y cambia algunas escenas y transforma en música la complejidad de los personajes, a los que trata con compasión, comprensión y ternura, distanciándose del sarcasmo crítico de la obra literaria.

El origen y composición de la ópera están ampliamente documentadas a través de la ingente correspondencia de Chaikovski, que da cuenta de cómo se entrelazan las vicisitudes de los personajes con los episodios de su propia vida.

La trama, muy sencilla, esconde los conflictos internos de los protagonistas, víctimas, todos ellos, de un contexto social implacable y hostil del que no logran liberarse. Tatiana, joven culta y melancólica de una familia hacendada, se refugia en la literatura para trascender la abulia de la vida rural. Un día conoce a Oneguin, estereotipo del héroe romántico -dandi, intelectual, seductor, ególatra, sarcástico y rebelde-, al que confiesa su amor en una carta apasionada a la que Chaikovski da voz con la poesía de Pushkin, creando una de las más bellas -y más largas- arias del repertorio lírico romántico.

Oneguin desprecia los sentimientos de Tatiana y coquetea con su hermana Olga, una ingenua pizpireta provinciana, provocando los celos de su prometido Lenski, poeta y gran amigo suyo al que acaba matando en un duelo. A partir de entonces, Oneguin deambula sin rumbo, cargando con su hastío y su culpa hasta a cruzarse de nuevo, años más tarde, con Tatiana. Ahora la ingenua joven que conoció se ha convertido en una mujer glamurosa, refinada y atractiva, esposa del príncipe Gremin, a la que expresa su tardío amor, siendo finalmente repudiado por ella, que decide ser fiel al marido.

Desde su génesis Chaikovski pensó en componer una obra sincera e intimista para cantantes jóvenes, capaces de mimetizarse con los personajes, alejados de los divos, fastos y oropeles de los teatros de ópera. Denominada como “escenas líricas en tres actos y siete cuadros”, la ópera se estructura sobre dos mundos diferenciados por la música: el campo, evocado desde el inicio por canciones tradicionales, antífonas ortodoxas y danzas folclóricas con una textura instrumental fluida, nostálgica y sugerente, y la ciudad de los salones burgueses, con el vals, la polonesa o la mazurca, y una orquestación más densa, rica y contrastante.

Entre estos dos mundos se desarrollan los encuentros y desencuentros de los cuatro protagonistas, emparejados con tesituras discordantes -Oneguin, barítono, y Tatiana, soprano; y Lenski, tenor, y Olga, mezzosoprano- que sugieren la imposibilidad de un amor recíproco y verdadero.

Eugenio Oneguin siempre se ha programado en Madrid con compañías invitadas, con sus propios solistas, coro y orquesta: en el Teatro de la Zarzuela, en 1972 (con el Teatro Nacional de Sofia) y en 1981 (con el Teatro Kirov de Leningrado) y en el Teatro Real, en 2010, con el Teatro del Bolshói, en la producción de Dmitri Tcherniakov. Será la primera vez que la ópera se presenta con una producción propia, en coproducción con la Ópera de Oslo y el Liceu de Barcelona, volviendo al escenario del Teatro Real 15 años después, ahora con la participación de sus cuerpos estables.