La reserva federal ayuda a las familias y bruselas pide coordinación
Martes 25 de noviembre de 2008
La institución presidida por Ben S. Bernanke destinará 100.000 millones de dólares (77.081 millones de euros) a la compra de "obligaciones directas" de Fannie Mae, Freddie Mac y Federal Home Loan Banks, mientras que invertirá hasta medio billón de dólares adicionales (385.056 millones de euros) en la adquisión de activos respaldados por hipotecas de Fannie, Freddie y Ginnie Mae. Esta medida se adopta para reducir el coste e incrementar la disponibilidad de créditos para la compra de viviendas, que a su vez debería contribuir a sustentar el mercado inmobiliario y promover una mejoría en las condiciones de los mercados financieros en general", explicó el banco central estadounidense.
Por otro lado, la Reserva Federal informó de la creación de una nueva línea de crédito temporal encaminada a respaldar nuevas emisiones de titulizaciones de activos con el ánimo de contribuir a que los partícipes del mercado puedan satisfacer las necesidades de crédito de los hogares y de las pequeñas empresas.
De este modo, prestará hasta 200.000 millones de dólares (153.806 millones de euros) a los tenedores de determinados valores respaldados por activos (ABS) con la máxima calificación crediticia (AAA) que tengan el respaldo de préstamos al consumo o a pequeñas empresas, nuevos o recientemente concedidos.
Bruselas, también
Pero no sólo Estados Unidos acelera la puesta en marcha de medidas anticrisis. Bruselas ha notificado este martes su intención de, mañana miércoles, llevar a cabo un plan de recuperación cuyo objetivo es coordinar las medidas que están tomando los Gobiernos de la UE contra la recesión. Asimismo busca que se eviten que las acciones de un Estado miembro tengan repercusiones negativas sobre el resto.
Al parecer, las diferencias entre Alemania, Francia y Reino Unido, que no están de acuerdo ni sobre la amplitud de la intervención necesaria ni sobre los instrumentos para llevarla a cabo, están lastrando la iniciativa de Bruselas.
Por el momento, la Comisión Europea seguirá las recomendaciones aprobadas por los líderes del G-20 en la cumbre de Washington del pasado 15 de noviembre. Aunque Bruselas no ha querido dar cifras, el ministro alemán de Economía, Michael Glos, avanzó la semana pasada que el importe total de estas medidas ascenderá a 130.000 millones de euros, lo que equivale al 1% del PIB de cada Estado miembro.
Superar el 3 por ciento de déficit
Para que los Estados miembros puedan financiar sus planes nacionales de estímulo fiscal, el Ejecutivo comunitario confirmará este miércoles que durante los próximos meses utilizará al máximo la flexibilidad que permite el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) tal y como se reformó en 2005. Ello significa que se relajará el límite del 3% de déficit público que contempla el Pacto y no se sancionará a los Estados miembros que lo superen.
Los planes de estímulo fiscal serán puramente nacionales y la UE se limitará a coordinarlos para maximizar sus efectos y evitar efectos negativos en otros países. Bruselas descarta de momento que haya "dinero nuevo" del presupuesto de la UE para sostener la demanda.
Lo único que propondrá hacer la Comisión a escala europea es acelerar el pago de los 350.000 millones de euros de fondos estructurales previstos para el periodo de 2007-2013 con el objetivo de estimular la inversión en infraestructuras o en I+D en toda la UE.
El plan de recuperación tendrá un capítulo dedicado a la industria del automóvil, pero tampoco aquí se prevén de momento ayudas directas. Por un lado, la Comisión defenderá incentivos fiscales para sustituir los coches viejos por vehículos poco contaminantes, según anunció la semana pasada el comisario de Industria, Günter Verheugen.
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