Su Majestad la Reina Sofía presidió este lunes el concierto Stradivarius por la DANA, en el que también asistieron Ernest Urtasun, ministro de Cultura; Ana Redondo, ministra de Igualdad; Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y Memoria Democrática; José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid; alcaldes de las zonas afectadas y Daniela González, presidenta de la Federación de las Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana.
El concierto, tutelado por el Teatro Real y Patrimonio Nacional, contribuirá a la recuperación de la vida cultural y artística de los territorios devastados por la DANA el pasado 29 de octubre. La recaudación será destinada mayoritariamente a la Federación de las Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana, pero cubrirá también los territorios fuera de esta comunidad.
La solidaridad con los damnificados por la DANA ha llevado a Patrimonio Nacional a trasladar su excepcional Cuarteto Palatino al Teatro Real, por primera vez en este siglo, ya que los instrumentos no salían de las dependencias del Palacio Real desde 1996.
El concierto estuvo protagonizado por el Cuarteto Casals -conformado actualmente por Vera Martínez y Abel Tomàs (violines), Cristina Cordero (viola) y Arnau Tomàs (violonchelo)-, que en sus 27 años de actividad tuvo el privilegio de tocar 18 veces con los instrumentos palaciegos.
En esta ocasión lo hicieron interpretando piezas de la genial partitura El arte de la fuga, obra postrera, misteriosa e inconclusa de Johann Sebastian Bach (1685-1750), sin asignación específica de instrumentos, cuyas cuatro voces son adaptadas para cuarteto de cuerdas, logrando la claridad, cohesión e intimismo necesarios para afrontar el contrapunto de las catorce fugas y cuatro cánones como un laberinto etéreo, un trascendente perpetuum mobile.
La interpretación de esta música sublime, con la que el Cuarteto Casals cosecha siempre excelentes críticas -incluyendo las de la grabación discográfica de 2023-, llegará a al público a través de los cuatro instrumentos realizados por Antonio Stradivari (1644-1737) que atesora el Palacio Real, cuya calidad y singularidad harán del concierto una velada única
En 1702 Antonio Stradivari (1644-1737), quizás el más importante luthier de la historia, ofreció a Felipe V, en su paso por Cremona, cinco instrumentos de su taller, realizados y decorados por él: un cuarteto de cuerdas y un violonchelo, entonces con distintas designaciones, ya que no existía la denominación de “cuarteto de cuerdas” tal como la conocemos hoy. Sin embargo, la transacción no llegó a producirse y 70 años más tarde los hijos y herederos del afamado luthier vendieron el conjunto a Carlos III, que lo destinó a su hijo, el futuro Carlos IV, gran melómano e intérprete de violín.
Con la invasión napoleónica (1808-1813) desaparecieron dos de los cinco instrumentos, de los que se recuperó la viola en 1951 en Londres, quedando nuevamente el Palacio Real con la posesión del cuarteto de cuerdas completo, construido y decorado por Antonio Stradivari en su período de madurez -última década de seiscientos- y concebido para ser utilizado como un conjunto camerístico con un mismo color sonoro y una combinación tímbrica excepcional, que lo hace único en el mundo.