Opinión

La gran felonía

TRIBUNA

José María Fernández-Rúa | Sábado 18 de enero de 2025

Esta es la historia de la gran felonía que se ha producido en España. Para más inri, relacionada con obstaculizar la investigación sobre el cáncer. La justicia decidirá qué hará con estas personas que, presuntamente, han jugado con la vida de millares de españoles. Usted, querido lector, es libre de poner los calificativos: deslealtad, canallada, perfidia, infamia…

Todo empezó para María Blasco en el minuto uno, cuando fue nombrada máxima responsable del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Son tantas y tan variadas las acusaciones que tiene, entre ellas las del Comité de Empresa y de la gran mayoría de los investigadores de ese organismo científico, que el Gobierno está muy preocupado, tras años de conocer la situación y no hacer nada.

Pero, antes de seguir, quiero subrayar que los afectados; esto es, las personas que por la gestión de María Blasco en el CNIO han sido perjudicadas durante todos estos años, son los pacientes de cáncer. Sí, de cualquiera de los múltiples cánceres que hay catalogados, porque en el CNIO sus investigadores trabajan para encontrar, precisamente, tratamientos terapéuticos con la financiación de fondos públicos y también privados.

Y es aquí donde, precisamente, se encuentra la almendra de una actuación, la de María Blasco, que la ha llevado a estar entre la espada y la pared. El CNIO no es que haya comprado obras de arte, no. Eso sería lo de menos. Lo que ha hecho, por orden directa de su máxima gestora, María Blasco, es contratar a una serie de personas que no son científicos y que presumen de ser especialistas en arte. Sus sueldos, generosos, se han detraído de la función básica de este centro: la investigación.

‘CNIO-Arte’ y ‘Amigos del CNIO’

Llegados a este capítulo del CNIO-Arte, hay que recordar que lo creó a partir de la iniciativa Binomio, un diálogo entre arte y ciencia, en el mes de febrero de 2018, a pesar de no estar reflejado en el Plan de Actuación del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

No cuenta con ingresos propios. El gasto que genera, repito, consiste en sueldos de personal no científico, que los asume el presupuesto ordinario del centro.

Además, los ingresos generados por Amigos del CNIO se dedican íntegramente a becas de investigación, y no tienen relación alguna con CNIO Arte. Afirmar que CNIO Arte contribuye a la captación de fondos a través de amigos del CNIO es un sinsentido, por calificarlo de una forma elegante.

En contraste, los científicos del CNIO cuentan con menos fondos públicos para la investigación que en 2009, teniendo que recurrir a la iniciativa privada para poder continuar sus trabajos.

En el año 2012, al poco de llegar, María Blasco anunció públicamente, como recuerdan varios científicos del centro, que iba a cesar al gerente Juan Arroyo, que se caracteriza por su profesionalidad y buen hacer. Afortunadamente, en esa ocasión, probablemente la única, el Gobierno hizo oídos sordos a su pretensión.

Pero hay más dislates que se han ido aireando durante las últimas semanas, y otros muchos que todavía no han salido a la luz como, por ejemplo, las 13 demandas por acoso, que están bien documentadas, contra María Blasco, por parte de trabajadores del CNIO. No se han tramitado porque no existe un protocolo para tal fin en ese centro científico.

María Blasco, experta en telómeros y “en decir siempre medias verdades y medias mentiras”, como la definen compañeros suyos de trabajo, parece ser que ha estado engañando durante años a los miembros del Patronato del CNIO.

Tal era ya la situación en enero de 2023, que el secretario de Estado de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, donde está adscrito administrativamente el CNIO, Juan Cruz Cigudosa, anunció a María Blasco que la iban a cesar. Suplicó que la dejaran un año para buscar trabajo y que le mantuvieran el salario.

Aquí hay que hacer un inciso porque el salario de María Blasco ha sido objeto de denuncias por parte de distintos órganos de la Administración, por su elevada cuantía. En determinadas ocasiones ha tenido que devolver importantes cantidades. En 2024 percibió, como directora del CNIO, alrededor de 236.000 euros.

Pero se produce una insólita situación; otra más, nada novedosa para ella, ya que sigue en este puesto. El número dos del Ministerio de Ciencia accedió a sus peticiones, al parecer, presionado por, al menos, dos ministras; una de ellas su jefe inmediato, Diana Morante, titular de esa Cartera ministerial.

María Blasco volvía a triunfar, igual que cuando esa Secretaría de Estado la dirigió durante seis años Carmen Vela, conocida en círculos científicos por autodenominarse investigadora-empresaria; otros cuatro o cinco años más, cuando ocupó ese cargo Raquel Yotti, y desde junio de 2024, Eva Ortega Paíno.

Seguimos con situaciones insólitas en el CNIO, protagonizadas por su directora, María Blasco.

Cabe recordar que paralizó durante más de un año fondos privados de la Fundación Cris para que Mariano Barbacid y su equipo investigaran en cáncer de páncreas. Tuvo que intervenir el entonces consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz, ahora senador del PP, con una novedosa estrategia que impidió esta incalificable actuación de María Blasco.

Hay otro asunto que sigue sin respuesta: en el año 2011, Mariano Barbacid renuncia a la dirección del CNIO y deja en la caja del centro alrededor de 45 millones de euros. Al cabo de poco más de dos años, se aprueba un ERE en el que salieron 17 personas de forma voluntaria. Todavía hay algunos científicos que se preguntan cómo es posible…

Ya para terminar, unas líneas para detallar cómo el CNIO ha ido disminuyendo su producción científica desde que María Blasco lo dirige.

Al descenso de los ingresos, ocasionado por la pérdida de talento, y la desviación del fin fundacional, hay que añadir la disminución de la producción científica de excelencia.

Pese a la posición destacada que el CNIO sigue ocupando en los rankings, según informes como Scimago, que analizan la producción de los investigadores del CNIO y la producción de ellos más las de las unidades clínicas asociadas, como la directora empezó a hacer a partir de 2015, se ha producido una pérdida de producción científica media del CNIO, en publicaciones excelentes del primer decil, entre 2012 y 2023, equivalente al 19,37 %.

Y si se suman a las publicaciones de los investigadores del CNIO las de los investigadores principales de las unidades de investigación clínica, pertenecientes a los hospitales universitarios 12 de Octubre y La Paz, como se empezó a hacer a partir del 2015, la perdida es del 11,17 %. Todo esto se puede ver en las páginas 84 y 89 de cada informe.

Vaya por delante que este artículo no pretende tener una segunda parte, aunque será la actualidad durante las próximas semanas la que decida este extremo ya que está previsto que se reúna el Patronato del CNIO próximamente.