Los Kansas City Chiefs, la última y actual dinastía de la NFL, tumbaron a unos muy dignos Houston Texans este sábado para regresar a la Final de Conferencia. Desde 2019 han pisado ese elevado territorio todos los años, sin excepción. Ese éxito se cimenta, entre otros muchos factores, en la calidad histórica de sus dos estrellas: Patrick Mahomes y Travis Kelce. Ambos bien pueden no haber rendido en la excelencia durante la temporada regular, como ha sido el caso este curso, pero en playoffs compiten como nadie y, sobre todo, encuentran la manera de conseguir que su equipo gane.
Aunque llegaban sin competir durante casi un mes (no jugaron la última jornada), su influencia fue crucial esta madrugada en la que el congelado Arrowhead Stadium (jugaron a seis grados bajo cero y una sensación térmica de -11) acogió el duelo divisional ante los tejanos. El quarterback estelar acumuló esta 'discreta' tarjeta estadística: un touchdown de pase, 191 yardas totales y un 16 de 25 en envíos intentados. Datos 'discretos' en el rango de un jugador de su tamaño, como las 26 anotaciones y 11 intercepciones registradas en la temporada. En su mente el lustre individual es secundario, como le ocurría a Tom Brady. Los dos priorizan el éxito colectivo, los anillos. Y en esta pelea por la gloria Patrick suma ya tres títulos (con tres MVP de la Super Bowl) con 29 años.
Como tantas otras veces supo salir a flote en los momentos decisivos. Ante este Houston correoso entrenado por DeMeco Ryans enfrentó a una defensa eléctrica, de potencial físico colosal. Los sureños se han mantenido en la élite de la liga tanto en sacks conseguidos como en yardas de pase permitidas, así que iban a representar un desafío para el pasador local. Así fue desde el comienzo, cuando limitaron un arranque propicio de los Chiefs -empezaron a atacar desde la yarda 13 rival, tras un gran retorno de Nikko Remigio y una penalización de Kris Boyd- a un gol de campo de 32 yardas anotado por Harrison Butker (3-0, minuto 1:02). Así avisó la defensiva visitante de sus virtudes, esas que han sostenido al colectivo hasta esta fecha (no habían promediado ni 30 puntos anotados).
Para sobrevivir al feudo del máximo favorito necesitarían una aportación reseñable de su ataque y sus compañeros se remangaron con el juvenil CJ Stroud al frente. Este quarterback de 23 años, Novato del Año en 2023 y que está en su segundo curso como profesional, demostraría su jerarquía a lo largo del encuentro. Ha tirado de su delegación a pesar de haber perdido por lesión a dos de sus tres mejores receptores (Stefon Diggs y Tank Dell) y hoy también cumpliría. Acabó con 287 yardas totales y un 19/28 de acierto. En su primer drive, de más de cinco minutos, alternó pases destacados -como el que despertó a Schulz, de 35 yardas- con las buenas carreras de Joe Mixon para empatar el marcador por medio del gol de campo embocado por Ka'imi Fairbairn (3-3, minuto 6:29).
Los Texans necesitaban una versión solvente del running back Mixon, una pieza minusvalorada en la competición a pesar de haber conseguido más de 1.000 yardas de carrera en cinco temporadas distintas. Su filo y astucia para engañar a los linebackers oponentes propulsaría la candidatura de su equipo y el equilibrio del play calling. De igual modo, los locales trataron de dar descanso al brazo de Mahomes, pero Isiah Pacheco no se ha recuperado del todo tras su lesión. La baja del receptor referencial Mecole Hardman tampoco les ayudaría, pero el pasador encontró opciones en Xavier Worthy y, por supuesto, en Kelce. Mientras que el impresionante pass rusher Will Anderson (11 sacks en el curso) todavía se estaba desperezando, Kansas respondió con otro gol de campo de Butker, esta vez de 36 yardas (6-3, minuto 11:01).
Para entonces ya había quedado claro que la línea defensiva visitante iba a presionar bastante a Mahomes, sobre todo Anderson (dos sacks y tres placajes para pérdida de yardas) y, también, que la zaga tejana iba a cometer penalizaciones costosas, con el patrocinio de un arbitraje del todo casero. También se constataría de inmediato que Stroud iba a gestionar muchos terceros downs y que aprobaría ese examen con nota, con fluidez mental y rapidez de ejecución. Un sack de Chris Jones abortó su segundo intento y en el tercer drive conseguiría otro gol de campo para Fairbairn, tras una maravillosa carrera de 28 yardas y otra captura sufrida, esta vez de Omenihu. Mas el pateador falló el intento a palos (minuto 22). Era el inicio de la debacle de los equipos especiales sureños.
El error dejó el oval a los Chiefs en el centro del campo y el transatlántico de Misuri no perdona esos regalos. Avisó con un pase sublime que Eric Murray le quitó de las manos a Marquise Brown en el último segundo, en una acción defensiva de videoteca, y machacó a continuación. Su siguiente pase descubrió a Kelce por el centro, sin marca, y el tigh end acarreó el balón dejando atrás a Calen Bullock y a un Azeez Al-Shaair señalado, desnortado en cobertura a pesar de su relevancia en la vigilancia. La jugada conllevó 49 yardas de avance y fue el preámbulo del touchdown que llevó la firma de Kareem Hunt, el corredor que ha vuelto a casa justo a tiempo como relevo de lujo de Pacheco (13-3, minuto 25:24). Se empezaba a desnivelar la cita.
Stroud reaccionó con la tremenda personalidad que atesora. Quemó el tiempo hasta el descanso con un drive de más de cuatro minutos y conectó con John Metchie III para 34 yardas en dos pases, con armonía. Mixon seguía horadando por tierra y sólo les frenó un sack de Tershawn Wharton, aunque Fairbairn recortó distancias con un field goal exitoso de 48 yardas (13-6, minuto 29:34). Pero lo mejor estaba por llegar, ya que en la reanudación dibujarían una posesión rebosante de fútbol clásico. Más de 10 minutos acapararon el oval en el tercer cuarto y coronaron el derroche con un touchdown de Mixon, que ya llevaba más de 100 yardas en sus piernas (13-12, minuto 40:24). La sinfonía de 20 jugadas se desplegó en 10 pases y 10 carreras, la última de 13 yardas. El pasador juvenil encadenó envíos de 14, 12 y 13 yardas, involucrando a Dalton Schulz y a Xavier Hutchinson (de bella pelea con el cornerback Trent McDuffie), secundarios devenidos en protagonistas por las circunstancias. Sólo hubo un lunar: el kicker falló el punto extra.
El mítico coordinador defensivo de los Chiefs, Steve Spagnuolo, debía ajustar para contener el juego de carrera rival y su homólogo tenía que encontrar la forma de volver detectable a Kelce (llevaba 72 yardas de recepción en el intermedio, acabaría con 117). Esos eran los deberes de cara a la segunda parte, mas no iba a ser fácil solucionar dichos problemas. Con el electrónico igualado, Mahomes volvió a la actividad después de haberse pasado, entre unas cosas y otras, casi una hora parado. Entonces destapó su clase. Empezó en su yarda nueve y tejió una posesión de casi ocho minutos que derivó en la anotación del subrayado Kelce. No hay mejor plan que devolver el golpe cuanto antes y eso hizo la actual cara de la NFL. Cierto es que una polémica penalización pitada a Henry To'oTo'o mantuvo vivo el drive, pero Pacheco despertó en un cuarto down fundamental y el pasador alimentó a Noah Gray antes de enviar una bala rápida para superar el blitz y regalar a Kelce un recorrido limpio de 18 yardas (20-12, minuto 48:08).
La respuesta de campeón de Kansas subió la exigencia del reto para los visitantes, que se descubrieron en amplia desventaja en el último cuarto. Pero todavía estaban a una anotación, así que Stroud tomó las riendas. Logró desbloquear a Nico Collins (81 yardas en cinco recepciones), su mejor receptor sano y que había padecido el marcaje doble dedicado por Andy Reid (quien alcanzó las 300 victorias desde los banquillos). En este punto de minutaje Spagnuolo ya estaba desencadenando una tormenta de blitzes y ahí el quarterback dio al fin muestras de flaqueza. Concedió un sack valioso en cuarto down a un George Karlaftis que creció en el tramo final. Ahí concluyó la rebelión de los Texans, a pesar de los coletazos postreros del talentoso pasador cuando le llovían las capturas contrincantes (ese apartado se disparó hasta ocho). Firmó una serie de pases increíble que se quedó en nada. El kicker le 'traicionó' pateando un gol de campo a las manos de Leo Chenal y Butker abrochó el triunfo local con una transformación de 27 yardas (23-12, minuto 50:22). Un safety voluntario bajó el talón. Los favoritos ya esperan a Bills o Ravens, con la Super Bowl LIX en el horizonte.