Opinión

20 de enero: fue una declaración de guerra al mundo

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 23 de enero de 2025
En esta, su columna leída en ambas orillas del Atlántico…y del Pacífico, lo escribí hace 15 días: “Y dejemos de repetir la sandez aquella que reza ‘Trump le habla a sus electores’. No, señores. El neoyorquino es una amenaza mundial. Y así hay que verlo. Punto”. ¿Qué se le mira distinto adentro que afuera? Peor tantito.
No es a un país tal declaración, no es a un sistema, es al mundo entero. No había sorpresas en su hilvanado discurso de investidura, meditado, estructurado y eso es lo grave, sino solo confirmamos que sus locuacidades y disparates ahí están, firmes. Si es reprobable la persona que pretende destacar por encima del resto pasándole por encima a cualquier precio, hacerlo como país por un simple porque puedo, es abominable y peligroso.
Eso es lo que nos plantea Trump y no mide consecuencias por abrir tantos frentes. Adentro y afuera. Tiene para todos. Los halcones de la mano de la plutocracia cibernética que lo cobija y alcahuetea, se han enseñoreado con el poder. Si pensamos que era insuperable mirar a un Rockefeller en el Tesoro como en tiempos de Nixon, ahora se va a más y, en efecto, el casi octogenario Trump es el rostro decrépito de una casta política anquilosada apeándose a quienes representan el poder omnímodo e indómito a mediano y largo plazo, buscando sostener el control mundial de su decadente país vía las nuevas tecnologías. Dice que detiene la caída…eso está por verse.
A Trump y sus quehaceres léanse en dos claves: a) la egolatría pusilánime, vulgar y pendenciera; y b) la urgente necesidad de frenar su decadente economía. La una explica ridiculeces tales como cambiarle nombre al golfo de México solo en su plataforma continental, no a toda la cuenca –en redes alguien escribió: como decía Einstein, la estupidez no tiene límites– o su despreció a quienes no se identifiquen como hombre o mujer. La otra, todavía mucho más grave, es el animal herido por la competitividad y la tecnología de otros disputándole la supremacía mundial –mientras envejece– y da estertores y coletazos para impedirlo –se cree, o se mal cree– apelando al aislacionismo, a romper ilegalmente las reglas del capitalismo que preconiza, apostando al proteccionismo y a no respetar tratados que él mismo impuso como el T-Mec y a retar a cuanta economía no entregue lo que le dé su regalada gana, sea que no le ceda Groenlandia, sea que desprecie el dólar, como proponen los BRICS y España ya fue incluida, confundiéndola con ellos. Son muestras de debilidad, de vulnerabilidad y prepotencia desesperada y no de poderío, no de la era dorada que alardea Trump. Fatal, fatal, fatal.
Son acciones que no auguran paz mundial y los ciudadanos yanquis que se preparen para ser abucheados cuando vayan por el mundo, como ya sucedió durante el primer mandato de Trump. Da igual si no les importa. ¿Que su país recuperará fuerza? entonces es reconocer que sí la ha perdido. Dígaselo a mexicanos de mi generación que, encandilados siempre con los yanquis, niegan enojados, que esté en declive. Si, nostálgico, Trump procediera como en la primera Guerra Fría, pierde su tiempo. Y si quiere regresar a los Golden Years (1946-68) va más que extraviado. Solo lanza al mundo amagos e hinchada soberbia, burdos. Intenta imponer un nuevo orden y eso no será posible.
Tardó en mencionar a China, que es la causa de sus desvelos, teniéndola entre ceja y ceja como su rival. Está retando a Estados Undos esa supremacía. No lo aburro con el tema ya ampliamente tratado en ocasiones anteriores. La persigue lo mismo en mercados donde esté presente de forma creciente (México) que en rutas donde se presenta y opera (Panamá) y en torno al espacio y donde haga falta. Son valoraciones sobre el mismo tema sin soltarla los intelectuales yanquis negando su importancia, denostándola, pero sin quitarle la mirada de encima. Allá ellos…
Se declara conducido por Dios. Chorradas. La avaricia, la mentecatez lo definen, no ir de la mano de Dios. Se victimiza y a su país. Lo drogan, lo esquilman, le ven la cara, abusan de tal. Pobrecitos los yanquis, caray. Para que vean cómo mienten o cuentan medias verdades. No cuentan cómo imponen sus reglas empresariales a la mala, con prácticas monopólicas. Eso no es jugar limpio. ¿Cuándo asumirán entonando un mea culpa? Y nos inundan con libros de ética empresarial. ¡Anda ya!
En esa tesitura ¿qué el lunes 20 por la noche, Trump dijo que EE.UU. no necesita a la América Latina? Hablador. Los hechos lo desmienten. México es su primer mercado externo y está en América Latina. Sí que lo necesitan. Y a sus compinches regionales también por un plato de lentejas como siempre. ¿Dónde más encandilados, les compran todos su cachivaches y ocurrencias por bordes que sean, incluidas sus sectas más aberrantes? Malagradecido el yanqui que quiere para sí todo el pastel, con estos países que le han dado tanto dinero a ganar dando de comer a sus empresas y regalándoles sus materias primas. Sus admiradores aquí tan aspiracionistas, que lo oigan fuerte y claro el desdén proveniente del que tanto admiran y se desviven por ir a dejarle su dinero turisteando. Ese desprecio es de toda la vida. Es un recordatorio de que a estos invasores de la América hispana se les ha endiosado de más. Y lo expresado por Trump es un palo en la cara para esos que, encandilados, solo ven Estados Unidos por doquier con admiración de vértigo. Qué poquita dignidad mostrarán, de persistir. Ya lo expresó José Martí en 1895: “Impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América […] (debemos cegar el camino) de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal q. los desprecia” y que lo oiga Marco Rubio, aunque ponga a Cuba en su ignominiosa lista de promotores del terrorismo y no señale a ¿su mercado de armas? La viga en el ojo propio, para variar…y el abuso cantado a Panamá es desdichado, dictatorial y leonino. Infeliz en toda regla.
¿Qué hay muchos migrantes ilegales? porque los necesitan y los explotan. Es un negociazo así. Claro que sí. En 40 años se han negado a una reforma migratoria y sistemáticamente a firmar acuerdos migratorios con cuántos países lanzan gente a EE.UU.. Más que inteligentes, se exhiben obcecados y racistas a conveniencia.
¡Ahhh! y la sandez de declarar como terroristas a los carteles es lo mismo. Es no asumir la tarea completa. El que tu mercado ávido de droga, la busca, paga y consume. Por tus propias erosiones sociales. Desde tus fronteras selectivas que frenan migrantes pobres y pasan droga millonaria. No incluye perseguir a sus carteles internos, a las redes de distribución locales que también envenenan si ese fuera el criterio para señalarlos. Y muy importante: carteles robustecidos por sus clientes locales, por las armerías yanquis y los bancos yanquis beneficiarios de todos recibiendo ingentes depósitos de dinero “sucio”. El combo no será fidedigno, espectacular y honesto sin incluirlos en tal declaratoria y eludirá, otra vez, sus responsabilidades, que son tantas y mayores a las de aquellos miserables. Son burdos sus fuegos de artificio. Nadie sensato se queda boquiabierto por su alharaca si ponemos el dedo en la verdadera llaga impidiendo con ello desviar el verdadero debate. México ha lanzado una nueva campaña contra el fentanilo.
Eliminó de nuevo el idioma español de la Casa Blanca. No conoce su país. Tanta blancura anglosajona en su ceremonia de investidura fue excluyente. No conoce su país. ¿Qué lo saca de los Acuerdos de París? Lerdo. Cuando California arde por el cambio climático y apunta por energías fósiles, recordándonos que no conoce su país, pretendiendo seguir como si nada sosteniendo un American way of live endeudado hasta las cachas. Recién la exsecre del Tesoro Janet Yellen pedía control de endeudamiento gubernamental (ya son 36 billones de dólares). Y ¿cómo responde? como el avestruz. Trump no quiere tal control, con proteccionismo, aranceles ilegales a los vecinos que respondieron que se los contestarán y la paradoja de prometer más gasto y más ahorro. Dejar la OCDE huele a opacidad necesaria para encubrir todos estos artilugios financieros.
Salirse de la OMS pretextando que mintió en la pandemia es tan conveniente desde el país que peor la manejó. Suena a buscar opacidad en datos propios de ello y en adelante.
¿Era dorada? Lo único dorado es su cabello y ya desteñido. Pinta su país. Si lo dice por eso, es un mérito cuestionable y sin aporte. Lo demás emperejila sus acciones, ornamenta su ordinariez y su mezquindad botarate. Así, la segunda venida de Trump sucede sin gloria, pero aferrado, convencido y obnubilado con que ha venido para juzgar a vivos y muertos. Pues es lo que hay. Y de aquí pal’ real. Esta suerte de plaga, regresa. ¿Aislacionista? Sería lo idóneo dada la actitud, parece lo más favorable. ¿Para qué necesita el mundo a un gendarme desbocado? Invita a alzar la copa y decir “Dios mantenga a Trump…pero lejos de nosotros”.