Sigue quemando etapas entre críticas el Real Madrid. Este sábado goleó al Valladolid (0-3) y este resultado, sumado al empate cedido por el Atlético en el Metropolitano frente al Villarreal, le coloca en el liderato de LaLiga con un colchón de cuatro puntos con respecto a sus perseguidores. Contrasta este dato estadístico con las sensaciones que han acumulado los merengues en lo que va de temporada. Han sufrido hasta la fecha problemas de todo tipo, como las múltiples lesiones de gravedad en su defensa, las dificultades de juego tras la retirada de Toni Kroos, la sequía goleadora de su mayor fichaje del pasado verano, las dudas sobre la permeabilidad del mensaje del entrenador en un vestuario campeón de todo hace unos meses... Y a pesar de ese complicado contexto, están concluyendo enero en la cima holgada del fútbol español.
Sobre Carlo Ancelotti ha pesado la diana preferida de los críticos. El técnico italiano, el más laureado de la historia madridista -superó a Miguel Muñoz en diciembre-, ha capeado el temporal con paciencia y aplomo. Ha reiterado de forma sistemática que la solución de todos los males residía en la actitud de sus muchachos, la aclimatación al nuevo sistema y en el simple paso del tiempo de cocción. Pues bien, la perspectiva evidencia que han padecido desde agosto dos grandes baches, que han coincidido con las goleadas encajadas ante el Barcelona, y también señala que la reacción a esas debacles ha resultado atronadora. En el presente, después del fiasco de la Supercopa la tarjeta muestra que los capitalinos encadenan cuatro victorias seguidas, repartidas entre el torneo liguero, la Copa del Rey y la Liga de Campeones.
Este respingo colosal posee su núcleo en la eclosión goleadora de la delantera. En los últimos trece partidos jugados, los madridistas han sumado 45 dianas. Aquí es donde más reluce la sabiduría de 'Carletto', experto en la medición de los tiempos. En la actualidad está paladeando la ansiada explosión de Kylian Mbappé, que esta noche embocó tres tantos. El atacante francés selló en esta jornada su primer triplete vistiendo la camiseta del equipo de sus sueños y registra ya 22 goles en Liga. Éste ha sido su quinto encuentro viendo portería de forma consecutiva. "La adaptación ha terminado", proclamó hace días y lo está demostrando. A los pucelanos les derrotó con sus mayores virtudes: la velocidad, la potencia al espacio, la astucia en el desmarque y la frialdad en la finalización. Su mejor rendimiento ha tomado forma cuando la temporada empieza a ponerse complicada y en un mes en el que su conjunto va a jugar ocho veces en 25 días.
No rotó Ancelotti porque sabía que es momento de lanzar una escapada. Las dudas colchoneras y el bajón azulgrana patrocinan una oportunidad para el defensor del título, que se plantó en el José Zorrilla sin Vinicius -cumple su sanción-, con Asencio en el lateral diestro, Tchouaméni de central y Brahim Díaz añadido a la delantera. Se sabían superiores en la visita a un colista que no emite señales para el optimismo. El bloque entrenado por Diego Cocca, exseleccionador de México, no ha levanta el vuelo tras la destitución de Pezzolano y la prioridad de la directiva parece tender a la venta de sus piezas más cotizadas. La inestabilidad institucional -la tribuna volvió a romper contra el propietario Ronaldo Nazario- está pasando factura a un camarín que es el menos goleador, el que menos remata y el segundo al que más le tiran de Primera.
Si a ese panorama se le añade que el prometedor zaguero Juma Bah acaba de salir huyendo, seducido por el Manchester City, todo se complica demasiado. Aún así, los blanquivioletas casi sorprendieron en el comienzo al favorito. Antes del quinto minuto Amallah puso un centro cabeceado por David Torres -titular ante la marcha de Bah y la baja de Cömert- que Thibaut Courtois repelió con una estirada de foto y Javi Sánchez remató desviado otro centro lateral de Iván Sánchez. Pero ese ilusionante arranque quedaría en nada en cuanto que el Madrid bajó las revoluciones con posesiones controladoras. Dani Ceballos anestesió el ritmo y desde la horizontalidad tomó las riedas. Los locales no se querían encerrar y lanzaban presiones selectivas, mas habían perdido la iniciativa y Rüdiger y Tchouaméni amarraron a su único punta, el voluntarioso Marcos André. La dolencia del talentoso Raúl Moro y la sanción de Stanko Juric no les ayudaron.
Había ordenado Cocca que se aferraran al orden y a la agresividad del que viaja en aguas profundas, y sus futbolistas siguieron esa hoja de ruta aunque la meta de Courtois les quedase cada vez más lejos. Con todo, les estaba saliendo la jugada ya que los visitantes amenazaron muy poco sobre el arco defendido por Karl Jakob Hein antes del minuto 20. Se notaba que Asencio no es tan profundo como Lucas Vázquez. Una transición conducida por Jude Bellingham y remata fuera por Mbappé fue lo más peligroso -minuto cinco- en ese segmento, más allá de un puñado de centros laterales sin consecuencias. No precipitarse pareció resonar como el mantra de los capitalinos en este tramo en el que los pucelanos lograron estirarse con un disparo ácido de Mamadou Sylla, que despejó el arquero belga -minuto 24-. En cambio, el temple no significaba falta de colmillo y en torno a la media hora aceleraron los de Concha Espina para adelantarse en el marcador.
Rodrygo, en su enésimo renacer -había fabricado 11 tantos en los nueve encuentros precedentes-, partía desde el perfil izquierdo y desde ahí es capaz de desestabilizar porque traza diagonales combinativas venenosas. Ese costado descosió al Valladolid y se generaron espacios por el centro que resultaron fatales para los intereses locales. Con esa ventaja se volvieron frecuentes las ocasiones merengues. Un cañonazo lejano de Rudiger que estrenó los guantes de Hein -minuto 25- y un cabezazo de Tchouaméni que bordeó el larguero -minuto 26- dieron paso al 0-1. Así fue la jugada: Rodrygo recibió en la izquierda, aceleró en diagonal y cedió para el cambio de juego de Ceballos; Fede Valverde filtró un pase estupendo y Mbappé y Bellingham pintaron una pared centelleante en la frontal; el francés quedó con opción de disparo y cruzó su derechazo con clase, pegado al segundo palo -minuto 30-. Un golazo coral que redundó en la evidente distancia de calidad entre los dos equipos.
La primera parte se consumiría con los castellanos muy tocados. Los visitantes no aumentarían sus vatios en ningún momento y a punto estuvieron de sentenciar el evento antes del entretiempo, pero Rodygo, Asencio -cumplidor también en el nuevo rol- y Bellingham no encontraron las redes en sus intentos. Sea como fuere, a medio gas, el coloso se tomó un respiro con el 70% de la posesión, 10 remates conectados y sólo tres permitidos. Y en la reanudación terminó el trabajo sin pestañear. Los blanquivioletas trataron de subir su ambición e intensidad en el regreso al césped, e Iván Sánchez centró con mala idea un balón neutralizado por Courtois -minuto 52-, mas el vigente campeón de Europa volvió a inyectar cloroformo al juego. Y usó el adelantamiento de líneas rival para sentenciar.
Un pase impreciso de Mario Martín bastó para que Fede Valverde robase, Ceballos lanzara la contra con lucidez, Rodrygo dividiese al galope y Mbappé anotase con un trueno rasante -minuto 57-. Disfrutaron de lo lindo los delanteros de 'Carletto' con espacios que recorrer. Bellingham y compañía se soltaron sin oposición pucelana, y la inevitable goleada no llegó a la categoría de sonrojante porque los visitantes no andaban con hambre. Economizaron esfuerzos mientras que comparecieron Alaba -sigue cosechando minutos- Modric y Arda Güler. Precisamente, entre estos dos últimos tejieron una oportunidad nítida en el 86, con asistencia fina del turco y semi-vaselina del croata que lamió la madera. Un chut fuera de foco de Sylla cumplió con el aspecto testimonial de la ofensiva castellana antes de que Martín pisase el gemelo de Bellingham en el área. Gris rendimiento del canterano merengue, cedido desde Valdebebas. Ha confesado que su ídolo es Casemiro pero debe aprender a medir su agresividad. Fue expulsado y regaló a Mbappé un penalti que el astro de Bondy amortizó -minuto 91- para dar carpetazo a una cita sencilla que llena de calma al Bernabéu, justo antes de la última jornada de la Liga de Campeones. El miércoles tendrán un examen más exigente en la Bretaña.