En una de sus acepciones el Diccionario de la Real Academia Española establece: “a la deriva, locución adv. Sin dirección o propósito fijo, a merced de las circunstancias”. Ante ese peligro y con inevitables secuelas, estamos todos expuestos.
En este presente del mundo “a la deriva”, predominan en caída libre las prepotentes imposiciones, los desplantes absolutistas, los sarcasmos, las ideologías trasnochadas, la notoria chatura cultural, las mentiras que nos mienten, las idolatrías a los dioses de barro (del dinero y el poder), con el atropello de la figuración, los escándalos, la frivolidad, los materialismos en el que se marchita toda espiritualidad, y en ese andar sin rumbo fijo, nos aproximamos a un naufragio, para quedar a merced de las circunstancias…
¡Qué pocos testimonios del buen vivir, de acciones de grandeza emanadas del Amor, concebidas en toda su extensión imaginaria!
Cuando comencé a concebir este aporte, algo me apartó de este intento, seguramente sacudido por algunos de esos sinsentidos mencionados precedentemente, y al retomar con más énfasis esta especie de “llamado” para referirme a estas posturas a mi juicio equivocadas, que no debo ni quiero silenciar, porque al hacerlo estaría traicionando a mi propia naturaleza, refugiándome en una cobardía cómplice, escondiéndome en alguna retaguardia para no molestar o quedar bien, ante quienes en su caminar han optado por otros senderos, en los que jamás podrán encontrarse con los míos…
Mis permanentes ansiedades, me llevan al verbo AMAR, “intentarlo todo hoy, porque el mañana puede convertirse en nunca”
Así lo siento, y no me permito postergar “los te quiero que palpitan sin cesar en mi alma”.
Sacudimientos interiores me ponen en guardia frente a las diversas formas mencionadas al comienzo con las cuales nos quieren someter y manipular, que me llevan a denunciarlas, haciéndoles saber que yo soy uno más de los que integran “la resistencia que no les teme”, siempre dispuesto a hacerles frente y a no caer en ninguna de esas lamentables derivas…
Justamente por ese AMOR que nos ha dado todo, dirijo mis sencillos intentos en mi vida a partir de los DONES recibidos que, unidos a la FE que me respalda, me fortalece y me guía, y le pone lemas irrenunciables a mi caminar…
Con ese venturoso bagaje predomina en mi cotidiano vivir la búsqueda incesante de la VERDAD y el AMOR para ir paso a paso aproximándome a mi destino, como centinela “peregrino y soñador” siempre alerta y comprometido defendiendo trincheras redentoras frente a todo y a todos lo que pretenden alejarnos de un vivir pleno, tomando distancia de esos diferentes oscurantismos, para los cuales no nos han regalado la vida…
Tengo suficientemente claro que todo me ha sido dado, para poder concretar estos propósitos sin jamás desfallecer, porque nada que tenga relación con mis intentos, lo considero mérito propio.
Y si algo rescato en ellos para proyectar alguna señal luminosa hacia mis semejantes, es mi confianza, mi total docilidad para vivir atado al REINO DEL AMOR y a su CREDO, que ha estado subyacente en mi existencia multiplicando la pasión de mis entregas, hasta en situaciones extremas en las que se me ha mantenido la vida…
¿Cómo no responder ciegamente entonces, en los axiomas de mi alma que le han dado verdadero sentido a mi caminar?
¿Cómo no desechar todo aquello que de un modo u otro conduce a la deriva a nuestras vidas?
He elegido un caminar en pos de un destino soñado por opción y devoción, en postura resuelta en plena madurez, elaborada en mis largas noches sin sueño, pero pobladas de sueños…
Un caminar que no acepta ninguna deriva, que en sí mismo encierra la legitimidad imprescindible en el esfuerzo y el sacrificio “afirmados en la certeza de que caminar en bajada y con viento a favor todo es más sencillo; en cambio, al remontar empinados repechos con viento en contra, se siente desde el fondo del alma el potente grito de la conquista, la cosecha que alcanzan los que nunca declinan y jamás se dan por vencidos, ni se bajan del ring donde en el buen sentido se pelea la vida, suplicando la toalla salvadora que los rescate”
Ese es mi rumbo fijo, no habrá circunstancia alguna que me aparte de mis convicciones, porque en forma permanente me aferro a los llamados de La Providencia, para responderle, siempre, desde mi sencilla humildad…