Por José Pazo Espinosa
Errata Naturae está empeñada en recuperar la obra de Sawako Ariyoshi, polifacética creadora nipona, nacida en 1931 y muerta en 1984, autora de obras de kabuki (esa forma tradicional teatral cercana al musical occidental, de ritmo y tono casi psicodélico, que vale la pena ver alguna vez en la vida), pero también de novelas, de libros para niños y de libros ilustrados. Su producción novelística es tardía, de carácter histórico, pero de una historicidad ligera y amena, en la que el fondo del Japón antiguo es marco de problemas y dilemas actuales. Sus temas tienen que ver mucho con las clases oprimidas y con la mujer. Pero no en el sentido político actual sino en un tono universalista, que tiene más que ver con la condición humana universal.
El título original Las dos rivales es Hanaoka Seishu no Tsuma, que viene a significar “La mujer de Seishu Hanaoka”, y que en otras lenguas ha sido traducido como “La mujer del médico”. Porque Seishu Hanaoka (Hanaoka Seishu en Japón) es un médico de la época Edo que vivió de 1760 a 1835, antes de que Japón abriera sus fronteras al mundo. Durante cientos de años de aislamiento, Japón ya había tenido un enorme contacto cultural con China, de donde había importado aspectos culturales tan importantes como la escritura (y miles de préstamos léxicos con ella), o la medicina china, esa rama poco conocida en Occidente, pero todavía muy importante en Japón y China.
La emperatriz Suiko fue la encargada en el siglo VI de mandar la primera misión a China para traer ese conocimiento médico basado en métodos naturales, que en Japón recibió el nombre de kampo, y que todavía se administra, cuando los médicos lo ven conveniente, a la mayoría de los enfermos dentro del sistema de seguridad social nacional.
Esa medicina china y luego japonesa, era y es extremadamente precisa para administrar remedios de hierbas, pero carecía de recursos para llevar a cabo operaciones en las que había que abrir el cuerpo del paciente. La cirugía, esa rama de la que en español hay una curiosa e hilarante referencia literaria en el Conde Lucanor, realmente no se desarrolló en los seres humanos hasta que se dio con un modo de anestesia efectivo, algo con lo que llegar a dormir e insensibilizar a una persona sin llegar a matarla o dejar en ella secuelas indelebles.
Este libro trata de la vida real de ese médico, Hanaoka Seishu, que experimentó con animales para encontrar esa anestesia, usando métodos propios, con influencias portuguesas y holandesas, décadas antes de que en Occidente se hallara un anestésico medianamente seguro, como fue el cloroformo.
Con animales y personas, que es de lo que va el libro. Sawako Ariyoshi, alrededor de estas circunstancias, teje una historia en la que el aspecto divulgativo tiene el mismo peso que el humano, gracias a la rivalidad que establece en la trama entre la mujer del médico, la joven Kae, nacida en una familia samurái venida a menos, y su implacable y bella suegra, por la que fluye también una sangre orgullosa e indomable.
La novela, compuesta y escrita con sencillez y elegancia, traza un mapa de las relaciones de las mujeres con sus familias políticas de gran interés, ya que es este un tema casi olvidado hoy (en esta sociedad que consideramos moderna y ajena en ocasiones a aspectos que no nos gusta mirar quizá porque siguen existiendo a pesar de nosotros).
Kae, pero también su suegra Otsugi, tienen ambas la solidez en el carácter propia de la mujer del samurái, que combina la inteligencia y la astucia, con la paciencia y la capacidad de aguantar las penalidades y los reveses de la vida. En ese sentido y en su esencia, Las dos rivales es una “novela ejemplar” al modo cervantino, llena de giros y rasgos del Japón antiguo mítico, pero aplicados a problemas éticos de la vida real. Una lectura ligera, pero amena y sugerente de una autora a la que los años no le sientan nada mal.