La actitud moderada pero enérgica de varios barones del Partido Popular ha hecho comprender a su líder Alberto Núñez Feijóo que debería reaccionar de forma contundente. No puede ser que Pedro Sánchez le gane el relato el 80 por ciento de las veces. El líder socialista, genuflexo ante el prófugo golpista Carlos Puigdemont, ha modificado sustancialmente el decreto que el Congreso de los Diputados desmanteló. Después de negociaciones públicas, y tal vez de alguna enmascarada, Pedro Sánchez se envainó su declaración de que volvería a presentar el decreto íntegro. Sumiso ante las exigencias y la altanería de Puigdemont, el César socialista se humilló y suprimió un 70 por ciento de su contenido.
Como es lógico, Alberto Núñez Feijóo anunció que su partido votaría favorablemente el renovado decreto. Pero el sanchismo ha presentado las cosas como una derrota del presidente popular. Sus terminales mediáticas y sus alfiles en las tertulias políticas audiovisuales han machaconeado hasta la saciedad el cambio de Feijóo, ante la indignación de un sector del PP harto de que se deje al partido en evidencia.
Alberto Núñez Feijóo ha reaccionado, por fin, y dio ayer “un puñetazo en la mesa, según algunos de los presentes en la reunión” de la Junta Directiva Nacional. Anunció un acto el próximo sábado en Zaragoza y ordenó que el partido “se esfuerce en transmitir el mensaje en redes sociales y se movilice”.
Ante la pasividad de Feijóo, ante la inoperancia de su gestión política, era especialmente necesaria esta reacción que obliga al Partido Popular batirse siempre a la defensiva, cediendo el relato a la zafiedad sanchista en la inmensa mayoría de las cuestiones.