Sociedad

El Gobierno británico estudia un sistema de bajas laborales "a la carta"

Según la BBC

Miércoles 26 de noviembre de 2008
El plan, que según la BBC ha recibido el visto bueno en los niveles intermedios del Ejecutivo, busca reducir el coste de las bajas laborales en el Reino Unido, cifrado oficialmente en 100.000 millones de libras anuales (120.000 millones de euros).

El Gobierno encargó un estudio a su asesora en materia de sanidad, Carol Black, quien propuso que los médicos de cabecera definan qué tareas puede seguir desarrollando un trabajador en vez de firmar bajas laborales con carácter general, al margen de que la enfermedad sólo incapacite parcialmente a la persona.

El plan también tiene por objeto aprovechar mejor las capacidades de los trabajadores y ofrecer información a los empresarios sobre las condiciones laborales más favorables para sus empleados.

El informe destaca que hay muchos trabajadores que podrían seguir resultando productivos, pese a sus problemas de salud (sobre todo en el caso de enfermos crónicos), y que no pueden contribuir a sus empresas porque el sistema actual es muy rígido.

Más de 2,7 millones de personas estaban de baja laboral en el Reino Unido en mayo pasado, según cifras oficiales, lo que representa un fuerte desembolso para las arcas públicas, si se tiene en cuenta que un número indeterminado de ellas podría trabajar.

El ministro británico de Sanidad, Alan Johnson, dijo que el Gobierno quiere incentivar las reincorporaciones laborales y aseguró que "ayudar a la gente a permanecer en sus puestos no es sólo un imperativo económico".

"Hay también un imperativo moral y social. La mala salud puede impedir a la gente ofrecer su potencial e implica un mayor riesgo de deslizarse hacia la pobreza y la exclusión social", manifestó Johnson acerca de un plan que podría entrar en vigor en 2010.

La iniciativa del Ejecutivo laborista incluye, además, un seguimiento de las personas que reciban una baja laboral con el objetivo de que reciban ayuda de fisioterapeutas, consejeros y otros profesionales de la sanidad para facilitar su vuelta al trabajo.

Se estudia, asimismo, que haya asesores en este asunto en las empresas para valorar las necesidades y los problemas en materia de salud de los nuevos trabajadores y que los médicos de cabecera reciban apoyo de expertos en recursos humanos.

La asesora del Gobierno subrayó que es necesario cambiar la percepción que los empresarios tienen sobre las enfermedades, sobre todo cuando se refiere a problemas psicológicos o psiquiátricos.

"Tenemos que conseguir que los empresarios estén convencidos de que, si invierten en la salud y el bienestar de su plantilla, lograrán sus objetivos con más facilidad", afirmó Black.

La iniciativa suscita dudas entre sanitarios y sindicatos y, así, el representante de los médicos de cabecera en la Asociación Médica Británica, Laurence Buckman, afirmó que el proyecto "tiene potencial", pero pidió que los facultativos "sigan actuando como defensores de los trabajadores y no terminen funcionando como policías del sistema para el departamento de Trabajo y Pensiones".

Para los sindicatos, el plan no cubre suficientemente la asistencia médica de los trabajadores en sus empresas ni mejora las políticas de seguridad y salud exigidas a los empleadores.

El secretario general de la confederación sindical Trades Union Congress (TUC), Brendan Barber, indicó que las personas que enferman a consecuencia de su tarea "necesitan un acceso rápido a la rehabilitación y un mayor respaldo para que vuelvan al trabajo lo antes posible, una vez que estén en condiciones".

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