Conscientes de la debilidad del Gobierno, Podemos, Junts, Bildu, ERC y Sumar chantajean de implacable forma a Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno mantiene su inestable posición, demostrando notable habilidad para la negociación y el engaño. Aparte de alguna descarga menor, los cinco partidos disponen del número suficiente de escaños para que triunfe una moción de censura. Pedro Sánchez lo sabe; sus chantajistas, también. Así que la legislatura trascurre en el juego de las concesiones.
No se gobierna. Se gestiona, en medio de la zozobra general, para contentar a cada uno de los cinco partidos que permitan a Pedro Sánchez mantenerse sentado en la silla curul del palacio de la Moncloa. La ciudadanía española presencia un espectáculo deprimente que, por parte de Sánchez, se prolongará hasta el año 2027. El César socialista parece dispuesto a ceder, en medio de un escandaloso chalaneo, en todo lo que le imponen sus cinco chantajistas. En primer lugar, el dinero, después, las prebendas, finalmente, varias exigencias que perturban la dignidad de España.
Por otra parte, en el actual Congreso, el centro derecha suma 184 diputados, holgada mayoría absoluta. Pablo Iglesias demostró sagacidad cuando aseguró que sí se podía gobernar desde la izquierda porque doce congresistas pertenecientes al PNV y Junts, todos ellos de centro derecha, estarían dispuestos a morder la zanahoria independentista por encima de sus ideales económicos y laborales. Y así ha sido. PNV y Junts le han sacado el hígado político a Pedro Sánchez y a cambio le han concedido, siempre con carácter provisional, los doce escaños de derechas imprescindibles para que el sanchismo pueda mantener lo que llama Gobierno progresista y que se trata sencillamente de un Frente Popular, con ministros socialistas y comunistas.
La debilidad parlamentaria de Pedro Sánchez permite, en fin, a cinco partidos zarandear a su antojo al presidente. Y lo hacen con tenacidad y de forma implacable.