“Transacción inmobiliaria”, así ha calificado el Presidente de los Estados Unidos su plan sobre la Franja de Gaza. Una ocurrencia fuera de lugar de Trump o una estrategia muy bien calculada, dentro de la nueva geopolítica que quiere liderar la administración estadounidense y que va desde pretender la recuperación del Canal de Panamá hasta ansias expansionistas en Canadá y Groenlandia.
El anuncio de Trump ha coincidido con la visita del primer ministro israelí, Netanyahu, que debió ser el más sorprendido por la noticia, pero que recibió, como no, con una sonrisa. Pero , ¿qué busca Trump? . Creemos que el Presidente estadounidense quiere demostrar sus habilidades para hacer “acuerdos” y “resolver todo”, además considera la seguridad de Israel como “una manera de extender su poder en la región”. Recordamos que ya en su primer mandato trasladó su Embajada de Tel Aviv a Jerusalén y reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán.
Ante la propuesta norteamericana Egipto y Jordania, ya han manifestado su completo rechazo a que los palestinos sean desplazados de sus hogares. Tanto El Cairo como Amán estudian el desplazamiento masivo de gazatíes desde una perspectiva de seguridad nacional, pues cientos de miles de refugiados palestinos en cualquiera de los dos países causarían grandes dificultades a esas naciones y amenazarían su estabilidad. Egipto y Jordania además, pueden replantearse su tratado de paz con Israel .
Pero, ¿es legal esa propuesta de Trump?. Ya en 1949,se establecieron en la comunidad internacional los Convenios de Ginebra con el objetivo, entre otras cosas, de delimitar un marco legal con el que evitar atrocidades contra la población civil durante los conflictos armados. Por tanto el plan de Trump estaría prohibido por el Convenio y tanto Estados Unidos como Israel ratificaron los acuerdos. Además, está el protocolo primario adicional del 1977, que se aplica a los territorios bajo dominación colonial o de ocupación por la fuerza, como es el caso de Palestina.
Recordamos que hace unos días se celebró en todo el mundo el recuerdo del holocausto en el que murieron millones de judíos. Ahora el cinismo internacional de muchos países es capaz de mirar hacia otro lado ante este plan norteamericano, que nos recuerda como al final de la segunda guerra mundial y antes del reconocimiento, por parte de las Naciones Unidas del Estado de Israel, hubo una propuesta que indicó a Madagascar como el lugar al que deberían ser trasladados todos los judíos para ser establecidos en esa isla africana en pleno océano Índico y “solo” a 500 quilómetros de la costa africana.
Trump recibe la próxima semana al Presidente ucraniano Zelensky y después quiere hablar con Putín y el Presidente norteamericano, que de tonto no tiene nada, quiere sacar partido de esa jugada y seguro que intenta poner punto y final al conflicto de Ucrania con un cambio de cromos y exprimir un sabroso jugo particular y que Putín, por su parte, tenga piezas favorables el tablero y el hombre de Washington las manos más libres para la llegada de hoteles y casinos a Gaza y crear allí, no solo un lugar de esparcimiento, sino la deseada base militar norteamericana en esa zona de Mediterráneo oriental. Y mientras los demás, incluida la Unión Europea, de cara a la galería con grandes discursos, pero por debajo calladita por si acaso, vamos, por si lo “aranceles”. De ahí, que Europa solo sea ya un “parque temático” para disfrute de los turistas, mientras que Trump nos coloca su Marina D´Or.