Los Philadelphia Eagles están otra vez en disposición de saborear la gloria. Se han ganado ese privilegio de nuevo y el próximo lunes (0:30, hora española) jugarán la Super Bowl LIX. El football ha querido que sus rivales sean Patrick Mahomes y los Kansas City Chiefs. Se trata de una suerte de 'deja vu', pues ambos se vieron las caras en la pelea por el anillo hace sólo dos años. Entonces se impusieron los pupilos de Andy Reid por un estrechísimo margen, un gol de campo de Harrison Butker en los últimos segundos. Casi llegaron a la orilla. Por tanto, las ganas de venganza se ha palpado en el ambiente durante esta semana en Nueva Orleans.
En escasas horas disfrutarán de la oportunidad de resarcirse y de encumbrar el proyecto que encabeza el entrenador Nick Sirianni. Este estratega tomó las riendas del equipo de Pensilvania en la terrible resaca de su primer y único anillo en la era moderna (aquella triunfal aventura germinada por la dirección de Doug Peterson, la defensa y un Nick Foles de recuerdo imperecedero en la ciudad del amor fraternal). Era su primer contrato como entrenador en jefe y rápidamente tomó decisiones: se desprendió del quarterback Carson Wentz y le dio la alternativa al joven Jalen Hurts. A partir de ahí sembró el camino de vuelta hacia la élite.
Le ayudaron, sin duda, desde los despachos. El dueño Jeffrey Lurie, el presidente Don Smolenski y el general manager Howie Roseman han retocado la consistente plantilla con la que hicieron historia en 2018 y han dado margen de maniobra a Sirianni, que reclutó rápido al excelso coordinador defensivo Vic Fangio. Con esos mimbres y una cultura muy humana, el colectivo creció hasta solidificarse de tal manera que el entrenador está en la cima de la liga desde que asumió el cargo. Nadie tiene un porcentaje de victorias más alto en temporada regular de entre los técnicos en activo y en dos de sus cuatro años al mando ha sumado 14 triunfos -marca histórica de la franquicia- para un asombroso total de 53 partidos ganados.
La fórmula funciona con creces, aunque su exigente público le haya querido poner al borde del precipicio en los escasos baches de resultados que ha vivido. Esa es la atmósfera que se respira en Filadelfia entre la hinchada y sus equipos deportivos. Y en ese ambiente los Eagles han vuelto a descollar como uno de los bloques más potentes y completos de la competición. Para este desafío cuentan de nuevo con Hurts en el timón, quizá en una versión más contenida que aquella que casi le otorgó el MVP. El pasador, eso sí, ha acelerado en los playoffs y recuerda a aquel que en la mencionada derrota con los Chiefs sumó tres touchdowns de carrera y uno de pase. Un registro marciano.
Le ha beneficiado en este curso la incorporación de ese arma de destrucción masiva llamado Saquon Barkley. El running back estelar ha maravillado este año con uno de los rendimientos individuales más importantes que ha conocido este deporte. Casi batió al otrora inalcanzable récord de yardas terrestres en una temporada que ostenta el mítico Eric Dickerson. Esa es la dimensión a la que ha corrido el ex jugador de los New York Giants, que le cortaron hace unos meses. Sumó 2.005 yardas durante la temporada regular y en esta postemporada no ha bajado el ritmo. Es más, parecería que lo ha subido ya que en tres partidos ha registrado cinco anotaciones y 442 yardas. Mención especial para sus mareantes 205 yardas en el partido divisional contra Los Angeles Rams.
La presencia de una amenaza semejante ha potenciado las virtudes de Hurts y también del cuerpo de receptores. Las defensas se concentran en parar el temible juego de carrera de Sirianni y dejan opciones para que el valioso A.J. Brown, el fundamental DeVonta Smith o el importante tigh end Dallas Goedert resplandezcan. Esa mezcla les ha llevado hasta el título de la Conferencia Nacional, pero hay más en el arsenal. Y viene de la mano de Fangio. Su defensiva es, para muchos, sencillamente, la mejor de la liga. La estadística lo confirma en la secundaria que forman CJ Gardner-Johnson, Darius Slay, Reed Blankenship o Cooper DeJean, en los puntos y yardas concedidas, en la presencia del linebacker Nick Baun como candidato a Jugador Defensivo del Año y en los turnovers provocados.
La conjunción de la excelencia defensiva con la excelencia del juego de carrera ha arrasado en playoffs. En la ronda de Wild Card domaron a los Green Bay Packers (22-10), batieron a los peligrosos Rams en lo sucesivo (28-22) y en el NFC Championship abrasaron a los Washington Commanders del fenomenal novato Jayden Daniels, al que dejaron muy limitado. Aplastaron a los capitalinos por 55-23, en una declaración de intenciones total y absoluta que los Chiefs han recibido. En Kansas no se fían de su favoritismo y lo han expresado ante los micrófonos de la prensa estos días.
En esos mismos escenarios han hablado también representantes de los Eagles. Sirianni, el 'padre' de todo, se ha preparado desde aquel 12 de febrero de 2023 en el que casi gana el anillo ante Mahomes. Ha dejado este mensaje: "Tienes que prepararte para todo, sabiendo que los Chiefs tienen a uno de los mejores quarterbacks de siempre. Pueden hacer muchas cosas y tendremos que estar listos para todo, para frenar las carreras y limitar las grandes jugadas. Sabemos que los detalles van a ser decisivos (...) Pero las adversidades te ayudan, si las aceptas te ayudan a ser lo que eres. Este partido tendrá altibajos y las temporadas tienen altibajos". "Nadie en la NFL juega un partido perfecto. Vas a tener buenas jugadas y malas jugadas. Lo que tienes que hacer es enfocarte en la siguiente", ha subrayado. La mentalidad que ha alimentado desde aquella dura derrota ha de salir a la superficie este próximo lunes.
"Cada año es distinto y éste ha sido un proceso que he tomado día a día, siempre con la mentalidad de intentar mejorar desde dentro. Soy afortunado de tener una nueva oportunidad. Ahora es simplemente salir, concentrarnos y luchar para terminar lo que empezamos", analizó Hurts, quien anhela estrenar su cosecha de anillos a sus 26 años. Y Barkley, que está viviendo el momento que merece su calidad y que tanto ansiaba cuando languidecía en la Gran Manzana, ha proclamado que "ha sido un año especial, primero el campeonato de la NFC y ahora esperar que al final del día caiga confeti aquí con mis compañeros y mi familia". Las espadas están en alto y el espíritu trabajador de Filadelfia va a por todo en su tercera Super Bowl en ocho temporadas. Se han ganado la revancha.