Reducir el consumo de carne roja podría incluirse en las pautas alimentarias para promover la salud cognitiva, concluye un equipo de científicos y clínicos del hospital Brigham and Women’s de Boston (EE UU). Justifican esto tras vincular a la carne roja procesada con un mayor riesgo de demencia.
En el estudio que aparece en Neurology, órgano oficial de la Academia Americana de Neurología, los investigadores incluyeron en la carne roja procesada al tocino, salchichas, embutidos, salami, mortadela y otros productos cárnicos procesados. Definieron la carne roja no procesada como carne de res, cerdo, cordero y hamburguesa.
En este estudio de cohorte prospectivo, los autores englobaron participantes libres de demencia al inicio del análisis de dos estudios de cohorte nacionales en los Estados Unidos: el Estudio de Salud de Enfermeras (NHS) y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud (HPFS).
La función cognitiva objetiva se evaluó utilizando la Entrevista Telefónica para el Estado Cognitivo (1995-2008) entre un subconjunto de participantes del NHS. El deterioro cognitivo subjetivo (SCD) fue auto-reportado por los participantes del NHS (2012, 2014) y los del HPFS (2012, 2016).
Además, los autores aplicaron modelos de riesgos proporcionales de Cox, regresión lineal general y modelos de regresión de Poisson para evaluar las asociaciones entre la ingesta de carne roja y diferentes resultados cognitivos.
El análisis de demencia incluyó a un total de 133.771 participantes (65,4% mujeres) con una edad media inicial de 48,9 años. El análisis objetivo de la función cognitiva incluyó 17.458 participantes mujeres con una edad media inicial de 74,3 años, y el análisis de deterioro cognitivo subjetivo a 43.966 participantes (77,1% mujeres) con una edad media inicial de 77,9 años. Los participantes completaron un diario de alimentación cada dos a cuatro años, enumerando lo que comían y con qué frecuencia.
Como subraya el doctor Dong Wang, autor principal de este estudio, “la carne roja tiene un alto contenido de grasas saturadas y se ha demostrado en estudios anteriores que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas, relacionadas con una menor salud cerebral”. Añade que la carne roja procesada puede aumentar el riesgo de deterioro cognitivo y demencia, “pero la buena noticia es que reemplazarla con alternativas más saludables, como nueces, pescado y aves, puede reducir el riesgo”.
En cuanto a su ingesta, dividieron a los participantes en tres grupos: el grupo de bajo consumo comía una media de menos de 0,10 raciones al día; el grupo de consumo medio ingería entre 0,10 y 0,24 raciones diariamente y el grupo de consumo alto, 0,25 o más raciones al día.
Después de ajustar factores como edad, sexo y otros de riesgo para el deterioro cognitivo, los investigadores encontraron que los participantes en el grupo alto tenían un riesgo 13% mayor de desarrollar demencia en comparación con los del grupo bajo.
En el caso de la carne roja sin procesar, este equipo comparó a personas que comían un promedio de menos de media porción por día con las que comían una o más porciones por día y no encontraron una diferencia en el riesgo de demencia.
Para medir el deterioro cognitivo subjetivo analizaron un grupo diferente de 43.966 participantes con una edad promedio de 78 años. El deterioro cognitivo subjetivo ocurre cuando una persona informa problemas de memoria y pensamiento antes de que el deterioro sea lo suficientemente grande como para aparecer en pruebas estándar.
El grupo con deterioro cognitivo subjetivo respondió encuestas para evaluar su propia memoria y habilidades de pensamiento dos veces durante el estudio.
Después de ajustar factores como edad, sexo y otros de riesgo de deterioro cognitivo, encontraron que los que comían un promedio de 0,25 porciones o más por día de carne roja procesada tenían un riesgo 14% mayor de deterioro cognitivo subjetivo en comparación con aquellos que comían menos de 0,10 porciones por día.
También encontraron que los que comían una o más porciones de carne roja sin procesar por día tenían un riesgo 16 % mayor de deterioro cognitivo subjetivo en comparación con los que tomaban menos de media porción por día.
Para medir la función cognitiva objetiva, analizaron un grupo diferente de 17.458 participantes femeninas con una edad promedio de 74 años. La función cognitiva objetiva es lo bien que funciona el cerebro para recordar, pensar y resolver problemas. Este grupo realizó pruebas de memoria y pensamiento cuatro veces durante el estudio.
Tras ajustar factores como edad, sexo y otros de riesgo para el deterioro cognitivo, encontraron que comer carne roja procesada se asociaba con un envejecimiento cerebral más rápido en la cognición global con 1,61 años con cada porción adicional por día y en la memoria verbal con 1,69 años con cada porción adicional por día.
Por último, descubrieron que sustituir una ración diaria de carne roja procesada por una de frutos secos y legumbres se asociaba a un riesgo un 19 % menor de demencia y 1,37 años menos de envejecimiento cognitivo. Hacer la misma sustitución de pescado se asociaba a un riesgo un 28% menor de demencia y por pollo, un 16% menor.
El doctor Wang y su equipo reconocen que una limitación de este estudio, financiado por los NIH, es que se centró principalmente en sanitarios blancos, por lo que los resultados podrían no ser los mismos para otras poblaciones raciales y étnicas.