Editorial

Vox, el mejor aliado de Pedro Sánchez para permanecer en el poder

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Lunes 10 de febrero de 2025

Como dice el refranero español, “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Y el enemigo político de Vox y del PSOE no es otro que el PP. El partido de Abascal crece a costa de los votantes de Feijóo y Sánchez sólo puede ser derrotado en las urnas y perder el poder por una gran victoria en las urnas del PP. De ahí, la alianza soterrada entre esos dos partidos. Se necesitan mutuamente, como se ha comprobado en la “cumbre de patriotas” que acaba de celebrarse en Madrid y que ha aprovechado el Gobierno para alertar de los peligros de la ultraderecha, término que para los voceros de la izquierda incluye al PP. Con ese discurso, Pedro Sánchez logró atraer en las últimas elecciones a los votantes de la izquierda con el bulo de que España corría el riesgo de que “el fascismo” alcanzara el poder.

Al tiempo, Pedro Sánchez ha puesto en marcha la fórmula más perversa, más totalitaria y antidemocrática para permanecer en La Moncloa. Se basa en terminar de asaltar la Justicia con la reforma del Poder Judicial para sustituir a los magistrados independientes por otros más afines al Gobierno o acallar a los medios de comunicación críticos ahogándolos económicamente, mientras subvenciona a los de la casta. Busca así, “indultar” a los socialistas y familiares acusados de corrupción y acallar cualquier crítica, cualquier denuncia de sus tropelías.

La falsa mayoría parlamentaria “progresista” se ha ido al traste por no ser ni progresista ni real, pues el PSOE tiene 120 escuálidos escaños y el PNV y Junts, dos de sus socios de investidura que no de legislatura, no tienen una pizca de progresistas. Pedro Sánchez sabe que para permanecer en La Moncloa más le vale no someter a votación una sola medida si quiere evitar más revolcones en el Hemiciclo. La única salida digna a su agonía política sería disolver las Cortes y adelantar las elecciones generales. Pero no lo hará. Pues perdería el poder nada más abrir las urnas. De ahí, su empeño en enrocarse en La Moncloa y ganar tiempo con la esperanza, o el sueño, de sacar al PSOE del fango.

Necesita ese tiempo para perjudicar al PP con la inestimable ayuda de Vox. Y recuperar a sus votantes con el veredicto favorable de los tribunales en los casos de corrupción que acechan a su entorno y a medio Gobierno. Y así, en 2027, al igual que en 2023, los socialistas, de nuevo con el apoyo de sus actuales socios de legislatura, obtendrían un resultado que permitiera a Sánchez permanecer en el poder. El problema, pues, no es que el presidente permanezca en La Moncloa hasta 2027, lo que resulta más que evidente. El gran problema, la gran tragedia, sería que pudiera seguir al frente del Gobierno tras las próximas elecciones generales.

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