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Aguirre: "Al empezar la ensalada de tiros, nos refugiamos detrás de la recepción"

La presidenta de la comunidad de Madrid expresa su solidaridad con las víctimas

Jueves 27 de noviembre de 2008
“Cuando se acerque el final de noviembre de 2008 me tengo que quedar en mi casa y poner un antideslizante en la ducha”. Acaba de llegar a Madrid, ha temido por su vida, pero, aún así, Esperanza Aguirre saca el humor que tanto le caracteriza. Tres años después del accidente de helicóptero que tuvo con Mariano Rajoy en Móstoles, la presidenta de la Comunidad de Madrid vive uno de los peores episodios de su vida.

Acababa de llegar ayer a Bombay, cuando un coche les había trasladado desde el aeropuerto al hotel. Tras pasar por el arco de seguridad fue acogida por su personal con la tradicional ceremonia de bienvenida india.

En el gran salón de recepciones se encontró con un amigo suyo de la infancia, el alcalde de Majadahonda, Narciso de Foxá que había llegado a Bombay para repatriar al cadáver de su hermano. Era un momento emotivo entre dos amigos. La situación les impidió percibir que lo que oían eran disparos. “Pensamos que eran cristales que caían desde arriba”, comenta Aguirre. Ya, “cuando empezó la ensalada de tiros, nos refugiamos detrás del mostrador de recepción”. Fueron los últimos en salir de esta sala. El resto de la delegación española fue “arroyada” por el personal del hotel para evacuarlos.

Poco después, una ejecutiva de promomadrid y su jefe de gabinete le fueron a buscar y comenzó la huida. Para protegerse de los terroristas, la presidenta de la Comunidad de Madrid junto con el alcalde de Majadahonda, su jefe de gabinete y otros dos empresarios más fue conducida a la cocina del hotel, después a las cámaras de esta cocina, luego a la lavandería y a un despacho para acabar con 200 personas más en un “especie de salón de bodas” donde se encontró con el resto de la delegación madrileña. “Pensábamos que nos íbamos a tener que dormir allí. Pero, Isabel Gallego, nuestra directora de comunicación, nos llamó y nos contó que el hotel estaba en llamas”. Por eso, decidieron salir.

“Yo estaba descalza”, ha detallado. La presidenta decidió descalzarse después de que se le saliera una de las alpargatas que llevaba atada al tobillo. Y, precisa, “pisé charcos de sangre”. La incertidumbre era terrible. No sabía si era un atentado terrorista, si había heridos, peor aún, muertos. Al salir, “encontramos el coche de la agencia”, que les había traído desde el aeropuerto. “Subimos a ese coche y nos dejaron salir”, todavía las fuerzas y cuerpos de seguridad no habían acordonado la zona.

Pero, todavía no estaban a salvo porque de camino al aeropuerto se toparon con un atasco fruto de otro atentado, esta vez, en el mismo aeropuerto. Ese fue el peor momento para Esperanza Aguirre: “Pensamos que ahí nos habíamos quedar y que éramos susceptibles a otro atentado”.

Gracias al conductor, que les llevó por un camino alternativo, consiguieron llegar al aeropuerto, cancelar su billete y comprar otro para regresar lo más pronto posible a España. Y así fue.

Sin embargo, la mayoría de sus compañeros de la delegación madrileña se quedó en tierra. Algunos intentaron salir con otro coche pero la Policía les impidió moverse. Por eso, declara la presidenta, “necesito ver aquí al personal de la Comunidad de Madrid para estar tranquila”.

Tras estos intensos momentos, Aguirre ha agradecido a todos aquellos que se han interesado por ella, en especial ha mencionado a los Reyes, a los Príncipes de Asturias, al presidente del Gobierno y a Mariano Rajoy. Antes de despedirse de la prensa ha asegurado: “Voy a ver si duermo un poquito”.

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