Los Lunes de El Imparcial

Agustín Fernández Mallo: Madre de corazón atómico

Novela

Domingo 16 de febrero de 2025

Seix Barral. Barcelona, 2024. 240 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Carmen R. Santos



El llamativo título, Madre de corazón atómico, de la última novela de Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) está tomado de una canción y un álbum de Pink Floyd, Atom Heart Mother, lanzado a comienzos de octubre de 1970 en Reino Unido y Norteamérica. El grupo cuenta que tras grabar el disco no sabían cómo titularlo. Y, entonces, hicieron caso a la recomendación de su productor de consultar la prensa de ese día. Y encontraron una sorprendente historia: a una mujer embarazada se le puso un marcapasos experimental alimentado por un isótopo radiactivo. Después del experimento, su receptora fue denominada “madre de corazón atómico”.

Fernández Mallo se refiere a ello, recordando que cuando tenía unos siete u ocho años, su hermana llevó a su casa el disco de Pink Floyd. No es, sin embargo, su madre, aunque también asoma por sus páginas, y se convierte en un gran personaje, que va cobrando relieve, quien protagoniza el libro del escritor coruñés, sino su padre, al que evoca a los doce años de su fallecimiento, a los ochenta y siete años, tras haber sido golpeado por el alzhéimer: “Pude comprobar cómo esta clase de enfermos se quedan quietos, mirando un punto fijo; les preguntas entonces qué miran o qué piensan y te responden ‘no lo sé’. Y es verdad, no hay retórica en su respuesta, no lo saben. Son humanos -quizá los únicos humanos- que no pueden mentir; acaban de desconocer esa treta de la existencia, que todos usamos. Te das cuenta de cómo lo que hay ahí dentro se va fundiendo en un blanco total, se borra, simplemente, un borrado de la identidad no para adquirir otra nueva sino para el surgimiento de una verdadera desaparición de la individualidad”.

Su padre, nacido en un pequeño pueblo leonés, fue niño en la dictadura de Primo de Rivera y en la Segunda República, adolescente en la Guerra Civil, y estudió y comenzó su actividad profesional en el régimen franquista, para acabarla ya en plena democracia del siglo XXI, lo que propicia un repaso de más de un siglo de historia de nuestro país. Era veterinario y sobre todo un convencido defensor del progreso, en el que tenía una fe incondicional, sin compartir “los preceptos de la posmodernidad por considerarlos poco serios”.

En la vida de su padre tuvo gran importancia el viaje que este realiza a Estados Unidos en 1967, y que nunca le contó con detalles. Aunque, luego, poco antes de caer enfermo, le relata que fue allí con el propósito de traer una veintena de vacas hasta Galicia. Un periplo que llevará a cabo el propio Fernández Mallo mucho tiempo después tras los pasos de su progenitor.

Figura descollante de la denominada Generación Nocilla, aparecida tras la publicación de sus novelas Nocilla Dream (2006), Nocilla Experience (2008), y Nocilla Lab (2009), Agustín Fernández Mallo nos sirve en Madre de corazón atómico, a medio camino entre la novela y el ensayo, quizá su obra más íntima y personal. Encuadrada en la literatura del duelo, sin caer en melodramatismos ni desparrames del dolor, le guía la meta de comprender: “Me di cuenta: era mi madre la verdadera carnalidad de mi padre, así como mi padre era la verdadera carnalidad de mi madre […]. Dos humamos que se amaron durante sesenta años. Por eso sé que el amor existe, y este hecho cierto es la genuina herencia que me han dejado”.

Agustín Fernández Mallo ha escrito un libro luminoso, de enorme sensibilidad, pero no sensiblería, que a todos nos toca porque todos somos “viajeros que se adentran en un mar que termina en una catarata: la vida”. Y con Fernández Mallo concluimos: “Tras doce años escribiendo estas páginas llegas a una inesperada y magnífica conclusión: la muerte es una clase de resurrección, no es un final, sino un punto de partida. El muerto reaparecerá, se hará presente en tu vida muchas veces y de mil formas distintas”.

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