AL AIRE LIBRE

ÁBALOS: EL CASO VA A ESTALLAR

Luis María ANSON | Miércoles 19 de febrero de 2025
Esteban Urreiztieta y Juanma Lamet han hecho una entrevista reveladora a José Luis Ábalos...

Esteban Urreiztieta y Juanma Lamet han hecho una entrevista reveladora a José Luis Ábalos. El exministro se mantiene en la lealtad al Partido Socialista Obrero Español, pero por primera vez abre grietas por las que se filtran las posibilidades de que su partido se vea comprometido. Ábalos lo fue todo en el PSOE. Y lo sabe todo. Su silencio es heroico, sobre todo cuando contempla cómo chantajean a Pedro Sánchez PNV y Bildu, Junts y ERC, Podemos y Sumar. Él calla, según me aseguran, porque la única fórmula de librarse de la condena que sobre el exministro caerá, es que el César socialista, el todopoderoso Sánchez le indulte.

En la entrevista que publica El Mundo, justo antes de su declaración ante el Supremo, José Luis Ábalos golpea el balón hacia las bandas y echa fuera del campo cuestiones muy graves, algunas decisivas. Guarda como oro en maleta de Delcy la intimidad de su relación con Pedro Sánchez, a la espera de que éste se porte adecuadamente e impida que pase unos años en la cárcel. “Quien tiene sentimiento de huérfano no reprocha nada”, declara refiriéndose a la posición hierática del presidente del Gobierno. El caso Koldo es por ahora el caso Koldo. Se convertirá en el caso Ábalos y si el exministro así lo decide se transformará en “el caso Sánchez”.

“He sido leal -asegura Ábalos- pese a lo que he tenido que aguantar de algunos portavoces, de gente que sabe poco de la historia”. Y Óscar Puente, personaje destacado de la izquierda socialista, considerado por muchos como el sucesor de Sánchez, ha recibido un arañazo de su antecesor. “Es raro -asegura Ábalos- que un ministro de Transporte haga un informe contra un exministro y el presidente no lo sepa”. Ahí está la médula de la posición actual del exministro, prácticamente amenazadora. Ábalos conoce la ruindad de Pedro Sánchez y su connivencia con Óscar Puente. Así que levanta la garra y gruñe sin hacer daño porque espera que en su momento Pedro Sánchez le conceda la gracia y el indulto.