En estas semanas se disputa el WTA 1.000 de Dubai. Se trata de uno de los torneos de mayor prestigio en el circuito de tenis femenino, más allá de los Grand Slams. Por eso han acudido a esas tierras algunas de las mejores jugadoras del planeta. Entre ellas sigue estando Emma Raducanu. La jugadora británica de 22 años ganó en 2021 el Abierto de Estados Unidos, desde la fase previa (hecho histórico), y parece que ahora está recuperando poco a poco ese nivel. No en vano, en la pasada temporada llegó a los octavos de final de Wimbledon. Así pues, la tenista desembarcó en los Emiratos con la idea de seguir avanzando en su regreso a la élite después de una dura serie de lesiones.
Esta comendadora de la Orden del Imperio Británico debutó en el torneo sito en Al Garhoud con muy buen pie. Arrasó a Maria Sakkari, que figura en el Top-30 de la clasificación mundial. Pero este martes Raducanu se enfrentó en la segunda ronda a Karolina Muchova y desde temprano se notó que no estaba compitiendo en plenitud por algún motivo. Perdió los dos primeros juegos y comenzó a llorar de manera profusa. Se acercó a la jueza de silla para explicarle lo que estaba ocurriendo y entonces rompió en un llanto que preocupó incluso a su rival. Se sentía tan mal que se colocó detrás de la silla y allí esperó hasta que la organización solucionase lo que estaba pasando.
La razón por la que se vino abajo de esa manera es que en las gradas estaba un tipo que la había estado acosando. Raducanu se dispuso a jugar y en un momento dado vio a dicho personaje. A partir de ahí las emociones la invadieron y la derrumbaron. Acudió a pedir socorro a la jueza de silla y se guareció tras ella hasta que los responsables del torneo expulsaron a semejante individuo. La tenista británica trató de calmarse en su banquillo pero, como es del todo normal y comprensible, ya no jugó con la concentración necesaria. Acabó perdiendo por 7-6 (8) y 6-4.
Este miércoles, digerido el trance, ha comunicado su sentir. "Gracias por los mensajes de apoyo. Experiencia difícil pero estaré bien y estaré orgullosa de la forma en la que regresé a la pista y competí a pesar de lo que había ocurrido en el inicio del partido. Gracias a Karolina (Muchova) por ser tan buena deportista y le deseo la mejor suerte para lo que queda de campeonato", ha declarado una jugadora que ha vivido un episodio injustificable desde todo punto de vista.
La WTA tomó nota de lo ocurrido y emitió un comunicado en el que relató el lamentable episodio así: "El lunes 17 de febrero, Emma Raducanu fue abordada en un área pública por un hombre que exhibía una conducta obsesiva. Este mismo individuo fue identificado en las primeras filas durante el partido de Emma el martes y fue posteriormente expulsado (...) Se le prohibirá asistir a todos los eventos de la WTA a la espera de una evaluación de la amenaza". En la nota se subraya que "la seguridad de las jugadoras es nuestra máxima prioridad y asesoramos a los torneos sobre las mejores prácticas en eventos deportivos internacionales".
"Trabajamos activamente con Emma y su equipo para garantizar su bienestar y brindarle todo el apoyo necesario. Seguimos comprometidos a colaborar con los torneos y sus equipos de seguridad en todo el mundo para mantener un entorno seguro para todas las jugadoras", concluye la explicación de una asociación de tenis femenino que, sin embargo, llegó tarde a lo sucedido y que no tiene en cuenta los riesgos para las mujeres deportistas que entraña llevar su competición a países como éste. Este doloroso evento no es el primero ni será el último que acontece en dichas latitudes.
Cabe recordar que este mismo año la Federación Española de Fútbol (RFEF) recibió un pilar de críticas por un motivo similar. Durante la disputa de la Supercopa de España en Arabia Saudí, las mujeres de algunos futbolistas del Mallorca padecieron acoso. Los autores, aficionados oriundos de aquella nación. La mujer de Dani Rodríguez expuso el episodio sufrido ante los micrófonos de 'Esports IB3': "La verdad es que los chicos de este país se han puesto a hacernos fotos de cerca y nos han estado acosando (...) Hemos ido en grupo todos juntos con la organización y todo, pero no hemos podido hacer nada más. Hemos llegado al bus como hemos podido, es lo que hay".
Su marido, el mediapunta del conjunto balear, denunció que "es una vergüenza". "Vas a disfrutar con tu familia de un partido de fútbol y... dónde está la organización de la RFEF. ¡No todo es dinero!". El padre de un compañero suyo, Sergi Darder, fue más claro al manifestar que "nadie esperaba que se nos tratase de esta manera, muy especialmente a las mujeres". "En nuestro camino hacia el autocar, nos hicieron como un pasillo de gente a cada lado increpándonos, mofándose de nosotros y manoseando a las mujeres presentes. Las mujeres fueron las grandes afectadas, pasaron miedo", añadió. El caso de Raducanu sólo es otro más de los que ponen en cuestión el verdadero costo de llevar competiciones internacionales a esas latitudes.