Opinión

DERECHA MEJORABLE/IZQUIERDA SECUESTRADA

José Lasaga | Miércoles 06 de febrero de 2008
Otra derecha, reclama el señor Zapatero porque –afirma- la que tenemos, "no nos la merecemos": es reaccionaria, vetusta y "rancia". Anclada en el pasado franquista, la derecha española, en suma -y según nuestro Presidente- vegeta de espaldas a Europa. La excomunión europea, como sabemos, fue el genial, aunque disparatado, anatema que inventó Costa para condenar, tras el Desastre (de 1898), a los partidos de la Restauración e intentar sustituirlos en el poder. Desde entonces, casi todos los políticos han recurrido, con el mismo propósito, a la pintoresca invocación europea frente a sus contrincantes porque es fórmula expeditiva que permite condenar sin remisión ni mayor explicación. Así lo hizo, con un saldo dialéctico muy rentable, la oposición a la Dictadura. Aún con la democracia, los partidos de izquierda no le han perdido el gusto a la manida figura retórica y han seguido impartiendo condenas de franquismo y repartiendo credenciales de progresismo europeísta, sin descomponer el gesto ante la abrumadora evidencia de "muros" y "gulags". Pero aún instalados en ese Olimpo de superior legitimidad, los pontífices de la izquierda debería ser capaces de reconocer que la derecha supo renunciar en sazón a sus perversiones autoritarias y regresar por sus fueros liberales y democráticos. En otro caso, la Transición sería difícil de explicar. Con todo, la derecha española tiene, en efecto, mucho que mejorar. Mucho que aprender en el arte de la representación sin sobreactuación, de la rectificación y el reconocimiento del "enmendalla", en lugar del "sostenella". Tiene aún un recorrido secular, sin chasquido de casullas ni aroma de incienso, hasta llegar a comprender que el derecho individual a la enseñanza de una determinada creencia no puede imponerse como obligación social. Pero, en todo caso, no deja de ser sorprendente que la lección de progresismo nos llegue de un líder que ha secuestrado el venerable y respetable partido socialista, central en la gobernabilidad del país, en una alianza estratégica (de otra naturaleza, mucha mayor trascendencia y consecuencias que la concertada anteriormente por gobierno alguno) con partidos nacionalistas radicales, secesionistas y, además, profundamente reaccionarios, al estar más interesados en territorios que en ciudadanos y en balanzas fiscales frente a fiscalidad progresiva. Partidos, alguno de los cuales apenas disimula supuestos racistas rehusando reconocer el Holocausto. Así pues, del mismo modo que se comprende -y hasta pueda compartirse en algunos aspectos- que el señor Zapatero prefiera otra derecha, no le costará entender que muchos ciudadanos populares -y socialistas- añoren a los González, los Almunia, los Leguinas y Solanas, y reclamen un nuevo liderazgo más acorde con supuestos filosóficos propios de un socialismo auténtico, alejado de esta deriva de radicalismo banal en berrendo nacionalista, cuyo paupérrimo soporte ideológico no parece ir más allá de los guarismos de un sondeo.


SOBRE LUIS ARAGONÉS Y OTRAS CUITAS

Justo antes del encuentro amistoso entre las selecciones de fútbol de España y Francia, jugado anoche, la historia se repite. De nuevo, otra entrega del sainete "Luis Aragonés". El seleccionador se ha convertido en un personaje histriónico e iracundo, que monta en cólera a la mínima oportunidad. Le reprochan que no lleve a Raúl. Y le buscan, porque los que lo hacen saben que al final le encontrarán carnaza. Y claro, Luis, que es de pronto fácil, ve un micrófono delante y estalla. Lo de menos esta semana ha sido el resultado del partido; en los corrillos deportivos el tema era el enfado de Aragonés. Parece ser que ya no es el "Sabio de Hortaleza", sino sólo un cascarrabias a punto de jubilarse.

País de cainitas. Independientemente de que a una persona que ocupe un cargo público (pagado con dinero de todos, tanto a los que les gusta el fútbol como a los que no; conviene recordarlo) se le deba de exigir un mínimo de corrección cuando está en el ejercicio de sus funciones, toda esta situación retrata muy a las claras cómo somos. Sirve el ejemplo de Luis para hacer una breve reflexión acerca de nuestro carácter a la hora de encumbrar y vituperar. No hay ídolo aquí que no tenga pies de barro. Hacemos gala de una facilidad pasmosa para elevar a los altares a deportistas, actores y demás, pero esa facilidad es aún mayor cuando de derribarlos se trata. Es el mismo caso de Fernando Alonso, un tipo muy simpático al principio, pero fue empezar a triunfar, y las cañas se tornaron lanzas. Seamos sensatos, y pongamos a cada uno en su sitio, sin necesidad de divinizar ni demonizar a nadie. A Alonso se le pide que gane carreras, y a Aragonés partidos. Y punto. Lo demás es lo de menos. Aunque hay enfados que mejor tenerlos en privado.

ALGO MÁS QUE UNA IMAGEN

El "supermartes" ha acabado dando como resultado lo que casi todo el mundo esperaba. Por una parte, la confirmación del senador McCain como gran baza republicana para las próximas elecciones estadounideneses. El ex combatiente de Vietnam se ha distanciado de su competidor más directo, Huckabee, y parece que el sector más conservador de su partido deberá hacerse a la idea de apoyar a un candidato "demasiado liberal". Pero donde realmente se está viviendo el auténtico pulso es en el bando demócrata. Aunque Hillary parta con algo de ventaja, parece que la encarnizada batalla entre ella y Obama, está lejos de resolverse.

Bien es cierto que ninguna de las dos candidaturas obedece a los criterios tradicionales de antaño. De hecho, ambas representarían, cada una a su manera, un nuevo capítulo en la historia de los Estados Unidos. Obama sería el primer presidente negro y Hillary la primera mujer presidenta de los EE UU. Sin embargo, ambos deben evitar caer en la tentación de hacer uso exclusivo de estas bazas, dando la razón así a los republicanos, que les acusan de basar su discurso, única y exclusivamente, en su condición sexual u origen étnico. Independientemente de la trascendencia (en ocasiones demasiada) que el marketing pueda tener en todo lo que rodea al entorno electoral, quizá debería tomarse en consideración que detrás de una imagen ha de haber algo más que un candidato modelo. Un mero concepto de marketing sin un contenido consistente detrás estaría abocado al fracaso. Y teniendo en cuenta que lo que está en juego es la futura presidencia de la primera potencia mundial, es algo que hemos de tomar muy en serio.

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