Editorial

A diferencia de la España de Sánchez, la gran coalición es posible en Alemania

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Lunes 24 de febrero de 2025

Las elecciones celebradas este domingo en Alemania son decisivas para el futuro del país y el de toda Europa. Resultan esenciales para que la UE mantenga el pulso al tándem Trump-Putin y su pretensión de repartirse Ucrania con un acuerdo de paz tan injusto como delirante. Pero para todo ello, es imprescindible que la extrema derecha comandada por Weidel quede fuera del Gobierno, a pesar de haber logrado un gran resultado al doblar sus apoyos y situarse en el segundo lugar en los comicios. Sólo una gran coalición entre los conservadores y los socialdemócratas podría lograr que Alemania se consolide como una democracia capaz de acometer sus grandes retos como la incipiente recesión económica y la polarización de la sociedad producida por las políticas de inmigración.

Los resultados de las elecciones confirman la victoria de los conservadores liderados por Friedrich Mertz (CDU, que previsiblemente será el próximo canciller. Como estaba previsto, la ultraderecha de Alice Weidel (Afd) ha obtenido un fuerte respaldo y se ha convertido en la segunda fuerza política, quedando en tercer lugar los socialdemócratas del todavía canciller Olaf Sholtz (SPD), que se han desplomado. Pero, a diferencia de la España del social-comunista Pedro Sánchez, en Alemania es posible un acuerdo entre los partidos tradicionales; entre CDU y el SPD reeditando la gran coalición del gobierno de Angela Merkel.

Sólo ese acuerdo de Gobierno sería capaz de afrontar la polarización política que sufre Alemania por la irrupción de la ultraderecha que, además de proponer unas salvajes medidas contra los inmigrantes, se ha aliado con Putin y, por supuesto, con Trump para dinamitar la UE y favorecer los perversos acuerdos entre Estados Unidos y Rusia.

A pesar de que el motor económico de Europa se ha gripado, todavía Alemania mantiene la fuerza y el impulso suficientes para encabezar la ofensiva contra la política de aranceles impuesta por Trump y la peligrosa injerencia de Putin en el Viejo Continente. Y también ayudaría a frenar la polarización de la propia Europa, cuarteada por los populismos de extrema derecha, como el de Orbán, y el de la extrema izquierda, como el de Sánchez.

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