"Cuando miro la distribución de escaños en el Bundestag (Cámara Baja) alemán, tenemos entre CDU y la Unión Socialcristiana (CSU, de Baviera) 208 escaños (...) y junto con los escaños de los socialdemócratas, que tienen 120 diputados, estaremos 328 escaños de 630, por supuesto en condiciones de formar Gobierno, una coalición negri-roja, y eso es exactamente lo que queremos", señaló en una rueda de prensa.
Merz dijo que ha recibido este lunes en el presídium del partido y del comité ejecutivo "el pleno apoyo y respaldo" a intentar crear una 'gran coalición' con el Partido Socialdemócrata, que quedó en tercer lugar en los comicios con el 16,4 % de los votos, por detrás de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con el 20,8 %, que será la primera fuerza en la oposición.
El líder de la CDU señaló que "hora mantendremos conversaciones en los próximos días", un diálogo que "ya han sido preparadas" de antemanos.
"Ya hemos mantenido una o dos conversaciones entre nosotros, el orden (del diálogo) será tal que hoy hablaré con los líderes de la SPD (Lars Klingbeil y Saskia Esken) y después también con el canciller (Olaf Scholz) en los próximos días y también prepararemos una fase de transición sensata", recalcó. "Ahora nos estamos preparando para esta fase, que durará inevitablemente algunas semanas", explicó.
Merz explicó que los conservadores hablarán con los socialdemócratas sobre tres grandes temas, uno de los cuales es la política exterior y de seguridad.
"Especialmente después de las declaraciones de Washington de la semana pasada, está claro que ahora los europeos debemos ser capaces de actuar muy rápidamente, que los europeos también deben organizar su propia capacidad de defensa muy rápidamente", recalcó. "Esta es una cuestión que tiene prioridad absoluta en las próximas semanas, debemos hablar de ello", insistió.
La segunda gran cuestión, dijo, es el asunto "no resuelto de la migración" irregular. "Tenemos propuestas sobre la mesa al respecto. Todos ustedes recuerdan el debate que mantuvimos la última semana de enero sobre la ley de limitación de la inmigración que propusimos. Supongo que los socialdemócratas estarán dispuestos, por supuesto, a debatir estas cuestiones con nosotros y resolver este problema", señaló.
Merz se refería al proyecto de ley que no logró aprobar pese a haber aceptado el voto a favor de la ultraderecha por primera vez, rompiendo así un tabú en el Parlamento para endurecer la política migratoria con devoluciones en caliente y deportaciones masivas, entre otras medidas, algo que el SPD calificó de contrario al Derecho comunitario.
El tercer gran tema sobre el que ambos partidos deben ponerse de acuerdo es la situación económica, ya que Alemania puede encadenar en 2025 el tercer año de recesión y, sobre todo, la de la maltrecha industria germana.
El jefe conservador también subrayó que el hecho de que la AfD haya duplicado sus votos en los comicios "es realmente la última señal de advertencia a los partidos políticos del centro democrático de Alemania para que encuentren soluciones comunes".
"Estoy decidido a asumir esta tarea, estoy decidido a mantener conversaciones constructivas, buenas y rápidas con los socialdemócratas para que podamos encontrar una solución dentro del plazo que he dado", apuntó.
Merz reiteró que quiere "aproximadamente en Semana Santa" estar en condiciones de tener un Gobierno en Alemania.
"Repito lo que dije anoche, el mundo no nos espera, se desarrolla rápidamente, Alemania necesita un Gobierno capaz de actuar y que cuente con el respaldo de una mayoría parlamentaria, y a todos nos debería interesar poner fin y superar esta situación actual lo antes posible", destacó.
El copresidente del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Lars Klingbeil, afirmó este lunes que su formación, que ha obtenido el peor resultado de su historia con el 16,4 % de los votos, está abierta a entablar conversaciones para formar Gobierno con el bloque conservador de Friedrich Merz, pero destacó que la pelota está ahora en el tejado del líder democristiano.
"Estamos dispuestos a mantener conversaciones, pero la pelota está en el tejado de Merz y será el transcurso de las conversaciones el que decidirá si se consigue formar un Gobierno", afirmó en una rueda de prensa en Berlín con el canciller saliente, Olaf Scholz, y con la otra copresidenta, Saskia Esken.
Klingbeil apuntó que algunas declaraciones de Merz -cuyo bloque ha ganado con el 28,52 % de los votos- de las últimas semanas no han contribuido a tender puentes sino que han ahondado las brechas existentes, por lo que sentía "intriga" por saber cómo se imagina el conservador la cooperación con los socialdemócratas.
"Que el SPD forme parte de un Gobierno, que entre a un Gobierno, no es seguro. Son decisiones que se tomarán en las próximas semanas o meses", señaló.
"Pero lo digo claramente: la pelota están en el tejado de Merz, aproximarse a SPD, buscar el diálogo, los contactos preliminares, negociar. Y después decidirán los miembros del SPD. Todos estos pasos aún están ante nosotros", explicó el copresidente.
En paralelo, el partido se someterá a un proceso de renovación a nivel programático, organizativo y de personal para intentar recuperar la confianza perdida, que según dijeron tanto Klingbeil como Esken y Scholz, ha llevado al desastroso resultado de este domingo.
Scholz afirmó que el SPD es más necesario que nunca, como luchador "por la democracia y la ley" y para impulsar la modernización de la sociedad, así como para responder a aquellos que reclaman justicia social y cohesión.
El canciller saliente se declaró agradecido por haber sido el noveno canciller de la República Federal de Alemania y por haber logrado en este tiempo "no dejar sola a Ucrania, hacer más por la seguridad y aliviar las consecuencias económicas" del conflicto iniciado con la invasión rusa hace tres años.
Scholz se comprometió a seguir ejerciendo su papel de jefe de Gobierno a conciencia "hasta el último día" y se declaró "honrado" por el hecho de que los votantes de su distrito electoral en Potsdam (este) le hayan vuelto a elegir como diputado al Bundestag o Cámara Baja con mandato directo.
Esken por su parte lamentó los resultados de la ultraderederecha, que alcanzó el 20,8 % de los votos, la cual según dijo no puede ofrecer a los votantes nada salvo "división y discriminación" y cuyas ideas económicas, de implementarse, supondrían el "colapso" de Alemania.
El SPD ahora necesita procesar de forma "intensiva" el resultado y estudiar la razón por la que sus tesis no han alcanzado al electorado, analizando cómo se puede dar respuesta a la "profunda y extensa inseguridad" entre la ciudadanía en momentos de incertidumbre geopolítica en los que es prioritario buscar la estabilidad.
"Ahora habrá conversaciones importantes y significativas para nuestro país y, posiblemente, también decisiones. Esta responsabilidad vamos a asumirla", dijo Esken, en alusión a los contactos previstos con el bloque democristiano para formar Gobierno.