Los datos de más de medio millón de personas han servido a investigadores de la Universidad de Pekin (China) para un innovador trabajo en el que arrojan luz sobre la compleja relación entre el hábito de fumar y la enfermedad renal crónica (ERC) en las últimas etapas de la vida.
En el estudio que aparece en Health Data Science, este equipo utilizó datos del Biobanco de Reino Unido para realizar estudios observacionales tradicionales y análisis avanzados de aleatorización mendeliana (MR) para explorar si el hábito de fumar contribuye directamente a la ERC.
Si bien los estudios observacionales indicaron una asociación positiva entre el tabaquismo y el riesgo de enfermedad renal crónica, el análisis de aleatorización mendeliana no reveló evidencia de una relación causal. En concreto, las variantes genéticas asociadas con el tabaquismo no mostraron un efecto causal directo sobre el desarrollo de la enfermedad.
Estos hallazgos sugieren que las asociaciones observadas previamente en estudios observacionales podrían estar influenciadas por factores de confusión en lugar de un vínculo causal directo. Los investigadores proponen que factores como la diabetes y la hipertensión pueden actuar como mediadores en la relación entre el tabaquismo y la ERC.
En este sentido, la profesora Luxia Zhang asegura que “nuestros resultados enfatizan la necesidad de realizar análisis de mediación más detallados en conjuntos de datos multiétnicos a gran escala, para comprender completamente la interacción entre el tabaquismo y la enfermedad renal crónica. Si bien el tabaquismo sigue siendo un factor de riesgo significativo para la salud, su papel directo en el desarrollo de esta enfermedad requiere más investigación”.
En este estudio analizaron datos de un total de 489.566 y 414.488 participantes en el estudio observacional tradicional para el estado de tabaquismo y el índice de tabaquismo a lo largo de la vida, respectivamente, de 40 a 69 años. Estos científicos recuerdan que, aproximadamente, el 10 % de la población mundial padece enfermedad renal crónica y esta carga está aumentando con el envejecimiento de la población mundial.
En el estudio observacional tradicional, se excluyeron 90.742 participantes debido a un diagnóstico de ERC preexistente antes del inicio, un período de seguimiento menor de180 días o la falta de estado de tabaquismo/índice de tabaquismo de por vida.
De los 489.566 participantes incluidos en el estudio observacional tradicional, 15.135 (3,1%) desarrollaron ERC durante una media de 12,8 años de seguimiento.
Asimismo, constataron que un total de 220.752 (45,1%) participantes habían fumado alguna vez. En comparación con los no fumadores, los fumadores tenían más probabilidades de desarrollar ERC, estar desempleados, no tener un título universitario, tener un ingreso más bajo y tener un Índice de Masa Corporal mayor o igual a 30 kg/m2.
La enfermedad -dicen también- se asocia con mayores riesgos de enfermedades cardiovasculares y enfermedad renal terminal, lo que podría conducir a una reducción de la esperanza y la calidad de vida.
Actualmente, las opciones terapéuticas para la ERC son limitadas y el tratamiento se dirige principalmente a controlar la diabetes, la presión arterial y complicaciones como enfermedades cardiovasculares, anemia y enfermedad ósea metabólica. Por lo tanto -concluyen-, la identificación de los factores de riesgo de la ERC y las estrategias de prevención correspondientes son esenciales para aliviar la carga de la enfermedad.