El gran líder del socialismo español, Felipe González, habló claro en Valencia ante la asamblea general de la Asociación de Empresarios: “No van a quitar nada de deuda a nadie, es mentira, la deuda la vamos a pagar de una manera o de otra, entre todos”. Y de forma descarnada, desde la independencia que le otorga su servicio a España y al socialismo durante largos años, criticó con dureza a la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, a la que acusó de compatibilizar su cargo con el de lideresa del PSOE en Andalucía. “Quien está sentado en la caja -sentenció Felipe González- no puede estar repartiendo lo que hay en esa caja y ser candidata”.
Pedro Sánchez, en fin, necesitaba los 7 escaños de ERC en el Congreso de los Diputados. Y se comprometió a condonar la deuda catalana, tal y como le exigía Oriol Junqueras, a cambio del apoyo de la extrema izquierda que ERC representa. Se dio cuenta de la inevitable reacción airada del mundo del centro derecha ante una operación sin otro interés para el bien común que el personal del propio Sánchez. Y se le ocurrió enmascarar la jugada otorgando suculentas cantidades de dinero a todas las Autonomías. Esa oferta de condonación no es más que la coartada para dar a Oriol Junqueras el dinero que le exigió a cambio de sus 7 votos en el Congreso de los Diputados.
Feijóo ha reaccionado de forma concluyente y certera y todas las Autonomías gobernadas por el PP le han respaldado, abofeteando sin piedad a María Jesús Montero directamente y de forma indirecta a Pedro Sánchez.
Otra cosa es que, en el trascurso del procedimiento de condonación, algunas Comunidades Autónomas decidan aceptar el dinero, previo condenar la jugada, la trampa y la manipulación. Veremos, en fin, lo que ocurre, pero tanto el Partido Popular como el socialista Felipe González han dejado clara la mentira que la jugarreta de Pedro Sánchez supone.