“Yo tenía que conocer lo que hacían 100.000 policías y Pedro Sánchez no sabía lo que hacía Ábalos”, ironizó Mariano Rajoy desarbolando a sus interlocutores agresivos. Y ante determinadas reticencias, se preguntó: “¿Si les tomo por tontos? Ni respondo, ni pienso crear mal ambiente…”. El expresidente del Gobierno negó en sede parlamentaria saber qué fue la operación Cataluña o la policía patriótica. Se manifestó siempre desde la altura de un político que lo ha sido todo en la vida española.
Claro que Mariano Rajoy tuvo sus defectos y cometió errores durante su presidencia del Gobierno. Y tal vez el más decisivo de todos. Creyó, tras cubrir de dinero a los diputados del PNV para que aprobaran los Presupuestos Generales del Estado, que no votarían a favor de la moción de censura. Pero lo hicieron y Pedro Sánchez se encaramó en el poder. “En la vida política -dijo Cánovas del Castillo- no existe el agradecimiento, ni siquiera el inmediato”. El do ut des carece de prolongación. Los peneuvistas tumbaron a Rajoy, tras conseguir saciar sus aspiraciones económicas, votando los Presupuestos Generales del Estado.
El caso es que Mariano Rajoy demostró en su intervención en el Congreso de los Diputados que no fue el azar lo que le encumbró en el palacio de la Moncloa. José María Aznar conocía a fondo las excepcionales cualidades intelectuales de Mariano Rajoy. Otra cosa sería hablar de su capacidad para la gestión. Pero lo que corresponde hacer hoy es dejar constancia de su intervención frente a diputadas y diputados agresivos que pretendieron herirle y resultaron despedazados.