Tampoco el PSOE está para manifestarse contra el machismo rampante y, menos aún, para emprender la batalla contra la prostitución. Pues muchos de sus dirigentes, con Ábalos y Tito Berni como cabecillas de la trama, han resultado ser los mejores clientes de los clubes de “señoritas”, cuyos elevados gastos, además, hemos pagado todos los españoles.
Por eso, los partidos de izquierda se desmoronan y, por eso, han fracasado las manifestaciones del 8-M. Por sus contradicciones, al traicionar principios como la igualdad, la libertad y la lucha contra la corrupción.
Si Yolanda Díaz, Belarra y los Óscar tuvieran un resto de dignidad y una pizca de inteligencia deberían haberse apartado de las manifestaciones de este 8-M. Pero no lo han hecho. Han tenido la desfachatez de salir a la calle a vociferar contra “el machismo de la extrema derecha”. El mundo al revés. Y España patas arriba.