Opinión

El coronavirus, un lustro después

ESCRITO AL RASO

David Felipe Arranz | Lunes 10 de marzo de 2025

Podríamos empezar esta columna diciendo que juntos hemos salido más fuertes, como rezaba el eslogan de la campaña gubernamental. Un par de recordatorios en sendas madrugadas de julio de dos años consecutivos a los 130.000 fallecidos por coronavirus fueron suficientes. A primera vista no se distingue bien qué son las víctimas, y parecen algo así como muertos sin más, de entre otros muchos fallecidos de la gripe o la hepatitis. ¡Ah, sí!, el coronavirus, ahora que caigo: cuando había que salir a aplaudir al balcón, saludarse con el codo, escuchar el parte en la tele, quedarse en casa y hacer pan en el horno. Colocados sobre un tablero, los ciudadanos fuimos deslizándonos por él como los peones de un juego diabólico, un experimento sociológico, una estrategia del sociópata.

Dice la prensa que hemos pasado página de los siete millones de muertes en el mundo demasiado pronto, como si el deceso de la población mundial que presenciamos a diario nos afectara. La OMS ha estimado que la cifra real global de fallecidos supera los 15 millones y algunos indicadores económicos empiezan ahora, un lustro después, a recuperar los niveles previos a la COVID-19. La pandemia fue un juego letal y grotesco: un estudio internacional revela que en España padecemos un cuadro complejo de coronavirus persistente: hasta dos millones de casos de pacientes y sufrientes que se sienten abandonados. Tampoco la sanidad pública dispone a día de hoy de los recursos necesarios que, pese a una supuesta “regulación”, resista el embate de una nueva pandemia. El estado de alarma se decretó el 14 de marzo de 2020 y algunos el día 10 compartimos en televisión la información que obtuvimos acerca del sospechoso origen de la enfermedad en la lejana Wuhan, un dossier que explicamos en menos de cinco minutos y que despertó a partes iguales una ola de adhesiones populares y de odio dirigido por ciertos colegas. Ninguno de mis sañudos detractores que se empeñaron en difamarme ha logrado desmentir aquella información reveladora acerca de la participación de Estados Unidos, Francia, China y Canadá en la investigación de la ganancia de función del SARS-CoV-2: la inversión, los actores implicados y el alcance del proyecto. Cuando la cancelación la practicaban a lo grande con una corambre llena de fatuidad y soberbia, y con una intención de plomo para enviarnos al fondo del oficio, moviéndose traicioneramente en el maremágnum informativo para apuñalarnos por la espalda, la verdad ha ido emergiendo y flotando como una boya de realidad insultante y molesta.

Los enemigos de la humanidad obran con más sigilo bajo sus antifaces tecnológicos y de oligarcas. El aislamiento social, convertido después en trauma colectivo, llegó a presenciar en las noticias que escuchábamos y leíamos a diario la cifra de 950 muertos el día 2 de abril. La tentación de aligerar la población mundial permanece, de subir el tono del decretazo y borrar las voluntades protestativas, porque los señores del planeta traen cartas secretas de mala voluntad, como mandaderos de la muerte. Algunos los señalamos en su momento, entre los vientos cruzados de la desinformación y los bulos más zafios, en mitad de la guerra informativa de los colegas. La catástrofe sanitaria nos ha servido para recordarnos que juntos no hemos salido más fuertes, al contrario. El político barato, capaz de aliarse con los tecnócratas y señores del orden mundial, fueron capaces de todos los mimetismos y suplantaciones, de vomitar cada día todas las mentiras endurecidos por el jefe de gabinete de turno, en su ejercicio inmisericorde del Poder. Un lustro después que nadie olvide que nos encontramos en manos de terroristas multimillonarios, delincuentes de guante blanco y plutócratas de laboratorio. Un lustro después, millones de muertos después, no olvidemos aquella España alegre, la atracción magnética del otro, la entelequia milagrosa del alma humana que fue oscurecida por el mayor acto vandálico, heresiarca y criminal de la historia humana.