Pedro Sánchez está obligado a cumplir con la UE y la OTAN su compromiso de incrementar el gasto militar hasta el 2 por ciento del PIB. Pero no cuenta ni con el apoyo de sus socios de investidura, ni siquiera con Sumar, el de legislatura. Está más solo que nunca, pues no ha sido capaz de convencer a Yolanda Díaz después del paripé de su reunión en Moncloa.
El presidente del Gobierno, sin embargo, ya busca fórmulas para eludir el Parlamento y arrinconar a Sumar en el Consejo de Ministros con tal de aprobar el nuevo gasto militar mediante créditos y decretazos. Todo con tal de permanecer al frente del Gobierno y culminar la legislatura. Por lo que parece, ni siquiera intentará convencer a Núñez Feijóo para obtener su apoyo.
Y, así, con su minoría parlamentaria, al margen del Parlamento y con la oposición de su socio de legislatura, Sánchez ya ha trazado un plan para seguir adelante sin depender de nadie. Actuará como un autócrata de manual no sólo con el incremento en el gasto militar. También proseguirá en del poder hasta 2027 sin legislar, para evitar ser derrotado en el Congreso, y sin consultar siquiera con Sumar.
De todos modos, aunque soterradamente, cuenta con Yolanda Díaz, que prefiere mantener su lustrosa Vicepresidencia antes de dinamitar la legislatura y quedarse en la calle. Pues su futuro político es más incierto aún que el del presidente. Y así gobernarán hasta 2027 con la esperanza de ganar tiempo para revertir las encuestas que reflejan el desplome del PSOE y de Sumar. Mientras, Sánchez seguirá cediendo en todo ante Puigdemont con el propósito de aprobar los presupuestos y aparentar que controla la situación. Yolanda Díaz, entretanto, buscará una salida airosa a su debacle política que ya parece inevitable. Dos años largos, pues, de indigencia política y de desprecio al Parlamento. Pero dos años largos para salvar de las posibles condenas judiciales a su familia, a su fiscal general y a medio Gobierno. Pues para ello cuenta con el Tribunal Constitucional de Conde Pumpido, la única pero fundamental tabla de salvación que le queda para salir indemne. Y así, se quedará solo, pero, eso sí, repanchingado en La Moncloa y soñando con seguir gobernando tras 2027.