Como si de un 'deja vu' tétrico se tratase, el Atlético revivió este domingo el drama sufrido el pasado miércoles. El Barcelona le dedicó esta noche el recuerdo de la crueldad con que la fueron eliminados de la Liga de Campeones a manos de su 'enemigo' íntimo. Los colchoneros se adelantaron en el marcador y cuando quisieron atrincherarse del todo para gestionar la ventaja padecieron una derrota que les aleja de la gloria. El mismo guión les deparó un resultado similar. Habían empezado la semana con opciones de triplete y la terminan con la Copa del Rey como único trofeo con opciones reales de conquista. Mientras tanto, los azulgranas aceleran en el liderato de LaLiga.
Diego Pablo Simeone se encargó de recuperar mentalmente a su plantilla en estos días de lamentos arbitrales. Y lo hizo muy bien, tal y como quedó demostrado a lo largo del minutaje en esta fecha. El cansancio, en el deporte, a veces es psicológico y sus muchachos lo evidenciarían con un tesón encomiable. El 'Cholo' eligió defender y contragolpear como método de abordaje del desafío. De hecho, esa receta les llevó a ganar en la primera vuelta en Montjuic y a arrancar un empate en el Lluis Companys en la ida de las semis coperas. De modo que los rojiblancos se remangaron y concentraron en el achique y el orden. No había perdido todavía esta temporada con los barceloneses con esa hoja de ruta.
Sobre todo ajustaron la red de ayudas para frenar a Lamine Yamal. El juvenil se ha convertido en un elemento de estudio que condiciona todo el plan defensivo del rival. Esa es la dimensión que ha cobrado. En esta jornada se le pegó un Reinildo Mandava brillante en el marcaje. El mozambiqueño tomó el relevo del torturado Javi Galán y aguantó con solvencia durante la mayoría del encuentro, bien auxiliado por el formidable Pablo Barrios y por un Samuel Lino que también aportó en ataque. Le funcionó el plan a los locales como demuestra que al descanso los culés habían dispuesto del 63% de la posesión pero sólo habían conectado un tiro entre palos, el testarazo de Robert Lewandowski a centro de Jules Koundé que detuvo Jan Oblak -minuto 14-.
Esta ocasión aconteció en un cuarto de hora de arranque sobresaliente del Barça. Hansi Flick alineó a sus mejores jugadores -con la única ausencia por indisposición de Frenkie de Jong, suplido por Marc Casadó- y juntó al Golden Boy con Dani Olmo. El interior español lució como distribuidor entre líneas y facilitó que la circulación visitante rindiera con armonía, agilidad y filo en el prólogo. Su movilidad e inteligencia abrió huecos en los pasillos centrales y Lamine se encontró con la madera en el sexto minuto. No le quedó otra al Atlético que guarecerse en su área en este segmento de agobio mas supo resistir y poco a poco empezaría a respirar. Su primer contragolpe, lanzado por Lino, dio la señal para el cambio de escenario. Y la aparición de Julián Álvarez en torno al minuto 20 completó la ganancia de peso de los madrileños.
El atacante argentino surte un efecto parecido al de Yamal en las retaguardias contrincantes. Sabe leer los espacios, es preciso y desequilibrante en estático y a la carrera. Su amenaza transmitió dudas a la táctica del fuera de juego azulgrana y desde ahí se nutriría una comodidad colchonera que tocó techo en la media hora. Para entonces se había esfumado la presión ardorosa y efectiva que el Barça había aplicado en el comienzo. Rodrigo de Paul y Barrios localizaban los pases finos necesarios para prender transiciones, con Clement Lenglet limpiando la salida de pelota. Así, y con la garra del incansable Giuliano Simeone, romperían el ritmo al favorito en el primer tiempo. Y abrirían el marcador en el minuto 45.
En una batalla de poder a poder como ésta, los detalles marcan. En el 44 Pedri filtró un pase quirúrgico y Lewandowski perdonó con todo a favor; y en la siguiente jugada, un pelotazo de Oblak ganado por Reinildo desembocó en el 1-0. El testarazo del lateral desajustó de un plumazo a toda la zaga barcelonesa y el cuero le cayó a Antoine Griezmann, que aún falto de chispa sigue siendo decisivo. El 'Príncipe' pintó un cambio de juego maravilloso que Giuliano usó para regalar a Julián Álvarez su 23ª diana del curso. 'La Araña' picó de nuevo, subrayando el nivel que atesora, y premió el esfuerzo riguroso de sus compañeros. Camino de vestuarios habían chutado las mismas veces que los 'culés', cuatro. Los ingredientes de la racha de una única derrota en los 20 partidos precedentes jugados en casa actuaban en plenitud.
Flick no movió ficha en el intermedio, confía en los estiletes que le han montado en una inercia triunfal, pero sí reclamó retomar la intensidad y celeridad en la combinación que habían mostrado de inicio. Sus jugadores obedecieron en la reanudación y subieron las revoluciones con decisión. En consecuencia, los rojiblancos regresaron a la cueva. Y Lamine recibió otra perla de Dani Olmo para disparar cerca de la madera en el minuto 50. Raphinha, menos participativo, lo probó sin éxito y Lewandowski seguía negado a continuación. Volvía a resistir el escuadrón local sin rasguños, mientras que Julián enviaba un intento de gol olímpico al travesaño -minuto 52-. Entonces se le ocurrió al 'Cholo' quitar al astro argentino y a Lino para dar entrada a Alexander Sorloth y a Conor Gallagher. Mensaje defensivo y cambio de ruta: ahora había que enviar pelotazos directos hacia el noruego.
Recogió el estratega local fruto casi inmediato, aunque la argucia le acabaría estallando en el medio plazo. En el 70 Griezmann le robó la pelota a Eric García -que acababa de entrar por Casadó- y tejió una circulación que confluyó en el pase al hueco de Barrios, la galopada de Gallagher -rompiendo el fuera de juego- y el gol de Sorloth, que sigue alimentando su condición de suplente de lujo -nadie ha marcado más tantos en Liga saliendo desde el banquillo-. Sin embargo, le duró poco la alegría a la sufrida tribuna, pues dos minutos después el excepcional Íñigo Martínez puso un balón en el área que Lewandowski controló y embocó en el 1-2 con una jerarquía mareante.
El gol del pichichi, al que habían sujetado hasta entonces Lenglet y Robin Le Normand, inauguró la remontada atronadora de su delegación. Había comparecido Ferran Torres para que su esquema finalizase con cuatro delanteros, ataque total, con Raphinha devenido en mediapunta. Y mientras que Simeone preparaba la entrada de José María Giménez y del catenaccio, el capitán visitante dibujó un centro perfecto y Ferran cabeceó el empate en un relámpago imposible para Oblak. El colmo le estalló al 'Cholo' una vez más. Cuanto más quiere defender, más le marcan. No tendría manera ya el Atlético de disimular su cansancio físico y mental. Aguantó hasta el descuento y ahí Lamine desniveló el marcador -minuto 92- y Ferran lo viró hacia la goleada -minuto 98-. Los azulgranas festejan el paso trascendental dado con valentía y los capitalinos se hunden más en las dudas del estilo.