Sábado 29 de noviembre de 2008
Por más que Hugo Chávez haya minimizado a lo largo de esta semana las simbólicas victorias de la oposición en Caracas y en los estados más poblados de Venezuela, sus actos traicionan su nerviosismo. Aunque se haya enorgullecido públicamente de la victoria oficialista en las elecciones municipales y regionales del pasado domingo, no puede rebatir el hecho incuestionable de que la oposición se ha hecho fuerte en el corazón mismo del chavismo. Le ha arrebatado estados clave como Zulia, un enclave petrolero, Caraboo, una de las zonas más industriales del país, o Táchira, de vital importancia por hacer frontera con Colombia.
Y es que, por más que intente aparentar tranquilidad y confianza, sus ataques de fiera herida contra la oposición son la mejor señal de cómo han afectado al chavismo las pérdidas antes señaladas. La última ha sido la apertura de un proceso penal contra el líder opositor Manuel Rosales y algunos directores de medios de comunicación, empresarios o militares antichavistas, por estar implicados en un supuesto complot para asesinar al presidente venezolano.
En el mismo sentido, se entienden las veladas amenazas contra las regiones “díscolas” de estrangulamiento financiero o el cierre de Globovisión, cadena opositora por excelencia, y el único medio que se atrevía a mostrarse crítico con el oficialismo. Qué mejor muestra del carácter antidemocrático de un gobierno que el afán de silenciar a aquellos que no hablan siempre a su favor, que la obsesión por destruir a las voces discordantes y la intención de castigar a aquellos que no acatan el pensamiento único que se pretende imponer.
Afortunadamente, parece que poco la oposición venezolana va tomando forma y cuerpo y ganando terreno. La cuestión no es estar en contra de Chávez por un tema ideológico. Lo que se dirime ahora mismo es estar a favor de una democracia cada vez más debilitada. Las victorias opositoras, como la obtenida en el importantísimo no a la reforma constitucional que Chávez intentó llevar a cabo el pasado año, son buenas noticias porque entorpecen el rumbo totalitario que el país está tomando bajo el caudillaje de Chávez.
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